...Que no te compren por menos de nada ...Que no te vendan amor sin espinas.
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miércoles, 11 de enero de 2012

Donde todo lo puedo

Donde todo lo puedo
Donde no hay imposibles.

Parece que hace ya una eternidad que se escondió el día.

Y me entretengo pensándote. 

La memoria me trae los ecos de tu voz que susurra en mi oído, 
 tu sonrisa, que siempre me reconforta, 
la calidez de tus brazos,
y tu mirada...
que irradia luz cada vez que me miras. 

En mis recuerdos te busco. 
Y solo necesito cerrar los ojos para que llegues a mí.

¡¡Para que luego digan que no existen los milagros!!



martes, 20 de diciembre de 2011

Habitualmente No.


Habitualmente no me tiemblan las rodillas cuando te acercas, 
no siento mariposas que se pasean por mi estómago, 
ni se acelera mi corazón cuando te huelo. 

Creí que, con unos cuantos años pegados a la piel, 
había dejado que esas sensaciones durmiesen 
el sueño de la adolescencia. 

Pero hoy me abraza tu ausencia,
el estomago se contrae,
y mis manos desprenden un sudor frío. 

Y es que el corazón me asegura que tú eres mi complemento, 
que en tus ojos se esconde esa parte de mi 
que no hallaba en ningún lugar.

No hace falta que una legión de mariposas 
venga a decirme que eres tú, 
porque yo lo sé. 

Las verdades empíricas no necesitan demostración 
para saberse ciertas. 

aunque no siempre he entendido 
mis culpas y mis fracasos 
en cambio sé que en tus brazos 
el mundo tiene sentido 

(Benedetti)




* Entrada rescatada del Baúl de los Recuerdos

miércoles, 26 de enero de 2011

Breve



Me gustaría poder decir…

Que son breves los momentos en que añoro tenerte cerca.
Que lo breve, si es bueno, es dos veces bueno.
Que esta angustia, que se agarra a mi pecho, será breve como un suspiro.
Que la soledad que siento cuando te pienso no es más que un espejismo.


Sin embargo, solo puedo afirmar:

Que se hace eterno el tiempo en que te espero.
Que contigo lo breve fue bueno, y lo extenso sublime.
Que parece transformarse en perpetua la zozobra que me habita.
Que la tristeza se agranda a medida que tu silueta se desdibuja en el horizonte.


Me gustaría poder decir...
que sigue estando ahí lo que vi en tu mirada.

martes, 22 de junio de 2010

Al alba

Amaneció diferente.
Alborada distante
de un día tan consciente
que lastima las costuras.
Se alzan ampollas
en espacios remotos.
Renacen con fuerza
certezas irrefutables.
Amaneció diferente.
Preludio de un fracaso


viernes, 18 de junio de 2010

(*)_MirAnda_(*) en el chat


No recuerdo muy bien si lo que voy a contaros me ocurrió, lo he leído en Internet o es solo producto de mi imaginación.

Lo cierto es que, en una de esas tardes, en las que una goza del “dolce far niente”, observando como se reproducen las musarañas en el pantalla del ordenador, apareció ante mis ojos un mensaje que decía más o menos así…

- Menudos ojos verdes, pero ya te gustaría que esa foto fuese tuya ¿¿ehh??

Al principio me quedé un tanto perpleja observando el texto que parpadeaba en mi pantalla pero, una vez superada mi inicial incredulidad, afilé el ingenio y respondí detallando con pelos y señales la historia de la fotografía...No se si me creyeron, pero os prometo que puse en el asunto toda la poesía que pude!!

Pasados unos días, ya no recuerdo muy bien si fueron muchos o pocos,... Ploff!! … sin avisar ni nada, otro mensaje apareció en la pantalla:

- Oye, ¿esos ojos verdes son tuyos.. o te los has pintado con Photoshop?

Vaya!! ¿Por qué todo el mundo se empeña en dudar de mi? Vale que la foto de mi perfil del chat aparece muchas veces repetida en internet; pero eso, la verdad, no es motivo para no creerme ¿no? Me dispuse a contestarle lo mejor que pude, aunque reconozco que finalmente me enfadé y fui un poco borde, pero no es de extrañar, porque “el entendido en ojos verdes” terminó por llamarme piltrafilla… A miiii!!.. Comenzaba ya a cansarme el tema de los ojos verdes, la verdad, pero yo como soy muy terca, decidí hacer oídos sordos.


Un día, que estaba más aburrida que los gnomos que viven dentro de las fotocopiadoras (los pobres trabajan por dos duros, de sol a sol, en la clandestinidad y sin enlace sindical ni nada de nada porque, ya se sabe, que nadie puede enterarse de que son ellos los que en realidad hacen las fotocopias.. ¡¡que vida más dura, por Dios!!). Ese día estaba, como os decía, verdaderamente aburrida y, claro, fui presa fácil del duende de las travesuras que, por cierto, no hace más que meterme en líos. Se acercó a mi oreja y, en un alarde de originalidad, me suelta:

-Y tú ¿A que esperas?. ¿Por que no dejas un mensaje?. Sisisi… Ya se que tu mamá te dijo que no debes hablar con desconocidos, pero ¿Aún no te has dado enterado? En realidad no pueden verte ni oírte...

Así que amenacé a mi pobre y única neurona con condenarla al ostracismo durante una semanita sino me ayudaba a salir de esta (...para que negarlo, la verdad es que desde entonces ya no funciona demasiado bien: "estrés laboral", dicen). El caso es que yo quería ser original y me puse manos a la obra: pensé, investigué y hasta me fui a google y teclee “frases originales”.. Por fin, tras tan agotador esfuerzo, se me ocurrió una tal que esta:

- “Bonitos ojos verdes, aunque parecen un poco tristes”.

¡¡En realidad creo que fue una venganza de la neurona!!, porque, después de las experiencias pasadas, tenia claro que no quería saber más de ojos ni de nada verde (esto incluía a las ranas, a los sapos, y hasta a las manzanas Grand Smith) y, ay!, allí estaba yo: enviando un mensaje que hablaba de ojos… y además verdes!!!

Aquello, que pretendía ser profundo, tuvo una respuesta inesperada... así que me froté las manos, hice ejercicio de dedos (necesario para poder escribir rápido sin sufrir lesiones) y me dispuse a venderme todo lo bien que sabía. ¡Que sorpresa me llevé!. Estaba escribiendo sobre libros, películas, y otras cosas que me gustaban, cuando me di cuenta de que eran las mismas que le gustaban a “ojos verdes-tristes”. Esto nos animó y estuvimos "charlando" (casi mejor decir escribiendo), durante un buen rato

El tiempo transcurría.

Y en mi pantalla no dejaban de aparecer mensajes, cada uno asociado a un nombre y una fotografía. La verdad es que nunca acababa de saber quien era quien, pero yo los contestaba toditos (bueno, todos no ¿Para que engañarnos? -La cortesía nunca fue mi fuerte). Algunos aparecieron para luego desaparecer del mismo modo: por arte de birlibirloque; otros repetían y, los menos, se quedaron para siempre

Lo cierto es que yo seguía extasiada con el descubrimiento, pero no quería decírselo a nadie, ya que temía que pensasen que, a mi edad, me había vuelto loca. Las ojeras comenzaron a multiplicarse bajo mis ojos, mientras mi persona mutaba en función de las circunstancias… (rubia, morena, alta, bajita…. ).

Gente que aparecía y desaparecía... ni que fuesen el genio de Aladino. Creo que ese fue el momento en el que comenzaron mis problemas con la memoria. Eran muchas las caras que iban y venían. Algunas no tenían nadita que decir. Otras me hablaban de caballos, de músicos franceses, de fotografía, de paisajes y viajes, de los rincones del alma, de recuerdos, de sueños, del sur, de amores, de tristezas y ..¡Hasta de nubes de colores!!

El tiempo fue pasando, y yo me iba enredando en todas esas letras, viviendo mundos inventados para la ocasión y recibiendo mensajes de personas que nunca conocería, o sí… a veces, me sorprendía girándome en la calle, creyendo reconocer alguna de esas caras.

Todo se volvió confuso

Desde entonces, mi cabeza está hecha un lío y comencé a mezclar lo humano con lo divino... Ya no me reconozco en el espejo. "Creo que he cambiado mucho desde la última vez que me he visto" (sisi.. ya se que la frase es de una página de esas de citas de internet, pero en esto del chat hay que aprovechar todos los recursos que se tienen al alcance…)

Por cierto: mi neurona sigue de servicios mínimos. Dice que reivindica su derecho a un salario digno y un compañero de curro. (Ya se sabe que las neuronas son como los guardias civiles: Solo funcionan bien si van en parejas), así que no me extrañaría que un día de estos me sorprendiese con una huelga general.

viernes, 11 de junio de 2010

Infinitud


Cuando la oscuridad se acomoda en el interior del alma, es difícil encontrar aquello que nos proporcione la fuerza suficiente para luchar contra su negrura. Sé que es una idea con una importante carga pesimista, pero en realidad es así como percibimos la vida con más frecuencia de la que nos gustaría.

Afortunadamente, también hay algunos momentos que nos aportan consistencia y suponen para nosotros una pizca de eternidad que ha venido a fecundar el tiempo”. Un instante en el que todo se detiene, en el que no existe más que el aquí y el ahora mientras, afuera, la lluvia empapa la hierba, el viento sopla y el mundo continua… En ese solo instante el tiempo se sublima, y con él la vida; dejándonos apreciar con total nitidez la belleza de las pequeñas cosas que, sin más pretensiones, nos permiten rozar por un momento el infinito.

Es entonces cuando se desgarra el velo que nos somete a su oscuridad, y en ese preciso instante no tememos que a nuestra vida le falte ingrediente alguno. Durante un instante de infinitud todo está completo y somos, así, felices en el presente. El alma se libera de los asedios y nos reconciliamos con la vida mientras acumulamos, esperanzados, las preciadas gemas.

Paréntesis en el tiempo.



Lanzar una piedra al mar, y percibir la cadencia de sus movimientos antes de que se sumerja en él.

Contemplar el rostro de los tuyos, pleno de vida y alegría

Escuchar una canción, y saber con certeza que no hay palabras para definir lo que sientes en ese preciso instante.

Un silencio pleno y compartido, lleno de palabras que brotan sin necesidad de sonidos.

Reírse tanto y con tantas ganas, que finalmente el cuerpo termine dolorido.

Dejar que el agua refresque los pies, la tierra ensucie la ropa y el viento se enrede en tus cabellos.

Buscar un siempre en un jamás....

domingo, 2 de mayo de 2010

Triunfarás

Hace unos días me encontré, entre las páginas de un libro, con cuatro palabras garabateadas en un papel. Era un poemilla que hablaba de triunfos y esperanzas.
...Como sea que, algunas veces, es más fácil escribir que decir de viva voz, aquí os traigo la idea, adaptada a mis ojos y mi sentir.
Triunfarás… yo lo sé..
Me lo dice esa luz que brilla encima de tu cabeza.
Puede que ahora solo percibas oscuridad; pero yo te pido un favor: confía en mí. Solo tienes que mirar hacia arriba ¿Puedes sentir ya su calor?...Sé que ahora tendrás el valor suficiente para alcanzar ese trozo de vida que te pertenece por derecho propio…
Has de saber que estás entre los elegidos… porque tú eres capaz de hacer girar el mundo solo con una sonrisa; o coger un día inútil y transformarlo en algo que merece la pena vivir. ¿Sonríes? ¿No me crees? Te aseguro que yo he visto como se obraba el prodigio.
Sé que triunfarás, me lo dicen mis entrañas...Quizá es que mi mirada sabe llegar a un lugar de ti donde no te atreves a entrar; una esquina que se esconde entre tus pliegues…El lugar donde habita el niño que mantiene todas sus ilusiones intactas, y que todavía tiene un brillo infinito en la mirada. Lo he visto escaparse algunas veces.
Confía en mí, aunque solo sea por esta vez…
Sé que triunfarás…
No temas. Estaré a tu lado para servirte de apoyo cuando las fuerzas fallen.
Te contaré un secreto: tengo una cajita donde guardo sonrisas para las emergencias. Aunque nunca te lo he dicho, me has ayudado a llenarla. Te pertenecen, pues, por derecho propio.
Te presto una mano para despeinar las tristezas (lo has hecho conmigo tantas veces, que no es generosidad… tan solo profunda gratitud)
Te cedo, además, una lágrima que se funda con las tuyas para que nunca tengas que llorar solo.
Después de todo…
Triunfarás, muchacho…. Yo lo sé…
Porque existe una alianza sellada entre el sol y la luna, para que al fin las cosas comiencen a mejorar, como tiene que ser…. Como debía de haber sido siempre.
Ahora podrás hacerlo…Sé que ahora podrás.
Confía en mi.
Es una promesa!!


(Adagio Albinoni)-Rescate del olvido

martes, 23 de marzo de 2010

INVISIBLES





Se llama Miguel.

Su cama es dura como la misma piedra, porque de piedra es. Su armario, una caja de cartón que comparte con Antonio, y en la que guarda sus escasas pertenencias.

Mi encuentro con él no fue premeditado, aunque sí ciertamente previsible:

Hace unos días, decidí recorrer la ciudad en busca de Personas Sin Hogar. Recordé que había visto un rincón donde se amontonaban ordenadas unas cuantas mantas y algunos cartones (señal inequívoca de que aquel era un improvisado dormitorio), así que allí me fui Con la cámara en ristre, y envuelta en el “pudor” que me confería el saberme en otro lado de la vida, me acerqué, con cierta cautela, tratando de pasar inadvertida.

Estaba haciendo algunas fotos cuando él me abordó para preguntarme qué hacía allí. Con cierto recato le expliqué el objetivo de mi visita. Me miró fijamente y, cuando ya creía que me iba a echar de allí con ciertos malos modos, me sonrió y me invitó a un café en un bar cercano.

-“No es suficiente con venir aquí y realizar cuatro fotos - me dijo- Con eso no vas a saber más de lo que tus ojos te muestren. La realidad está en las noches al raso; en los días que discurren vagando de un lugar a otro, sin otro fin que comer cuando toca, y dejar que pasen las horas, perdido por las calles en espera de otra noche, que precederá a otro día… que será exactamente igual al que has vivido”. Me habló de los diferentes grupos y los lugares que ocupaban cada uno en su particular ·escalafón social (hasta para dormir al raso no somos todos iguales); de los peligros que supone quedarse solo y de la generosidad de algunas personas que ven en ellos algo más que un estorbo.

Hablando con Miguel, pude llegar a vislumbrar tímidamente los motivos que llevan a alguien a quedarse sin un techo bajo el que cobijarse. En la mayor parte de los casos el alcohol y las drogas se dan la mano con la mala fortuna y acaban por instalarlos en una situación que parece no tener ya retorno. En otros casos, la falta de oportunidades laborales, y la desconfianza general, llevan a muchas mujeres con sus niños a las puertas de las iglesias, en busca de las monedas que se deslizan de las manos de los transeúntes.

Miguel se prestó de buen grado a mis fotografías y me obsequió con una sonrisa – “muy poco frecuente entre la personas que viven en la calle -dijo- porque, en realidad, no tenemos motivo alguno para sonreír”. Agradecida me despedí de él, y continué mi particular periplo (ahora con los ojos abiertos a “la otra realidad” – como él la llama). Pude comprobar que ciertamente no abundan las caras alegres (incluso cuando les pedí una sonrisa, el gesto final no fue más que un rictus amargo)

Es, desde luego, una experiencia difícil de olvidar. Uno de esos viajes en los que te embarcas con la alforjas vacías y regresas cargada de sensaciones; más consciente que nunca de que hay otra realidad esperando a ser vista por todos aquellos que cada día pasamos al lado, empeñados en nuestros pequeños o grandes problemas, pero poco dispuestos a que ellos sean cada día un poco menos invisibles.

viernes, 22 de enero de 2010

Xoaniña



Era una tarde de primavera, y el cielo estaba teñido de un intenso color azul.

Sentados en un tronco, al amor del sol que los calentaban estaban Elena y su padrino. El trabajo no apremiaba, así que él tenía un ratito para dedicarle a aquella niña curiosa, que se afanaba en explicarle las aventuras de su día. De los ojos de su padrino se desprendía una sonrisa, mientras procuraba prestarle toda su atención. Ella era feliz en esos ratos que compartían porque la hacía sentirse una niña especial; una niña mayor.

De pronto algo vino a alterar la calma. Una mariquita se había posado en la pierna de su padrino. La niña emocionada no dudó en extender su mano para verla más de cerca. Pero él con un gesto tranquilo y lleno de ternura, posó su mano sobre la de la niña y le pidió que la dejase estar, porque no hacía daño a nadie y que, como ellos, también quería calentarse al sol. Le explicó entonces que si una mariquita se posaba cerca de ella no debía molestarla, sino que debería de ser paciente y esperar a que ella quisiese irse, así que estuvieron un buen rato observándola con detenimiento, en medio de un silencio casi reverencial, hasta que él dijo con voz firme y pausada:

-“Xoaniña, voa, voa, que che ei dar pan e broa”

...Y la mariquita, como impulsada por sus palabras, levantó el vuelo.

Esta tarde, en el trabajo, una mariquita vino a posarse a mi lado. Y me trajo el calor de aquellos rayos de sol que me calentaron hace ya tantos años; y la sonrisa amable de mi padrino; y el tacto de sus encallecidas pero delicadas manos.

Gracias Xoaniña, por traérmelo de vuelta un rato.

jueves, 24 de diciembre de 2009

Calor

Hace frio tras el cristal que me separa de la oscuridad y se hace imperativo buscar un poco de calor.
Llega de la mano de esa música que siempre se acopla con perfecta armonía a las emociones y las hace surgir con suavidad, (rescatándolas así de las profundidades del corazón aletargado), iluminando con una sonrisa un rostro que se rompe por momentos cada frágil día de la vida.
…Y renace el ayer.
Y me sumerjo en un viaje en sentido inverso, regresando a un pasado en el que se suceden los recuerdos, -lejanos ya en el tiempo pero inmortales en el alma-. Risas, lágrimas, amistades, pasiones, y un tanto de locura conforman ese tiempo, que no fue, al fin y al cabo, más que el preludio de hoy y un aprendizaje para mañana (nada debería ser vivido sin extraer la esencia de una enseñanza) …
...Y así se refuerza el presente
Comprendiendo que es imprescindible seguir el camino que nos mantiene en la búsqueda incansable de un yo que se oculta tras el miedo que nace de las entrañas de la prudencia (porque siempre tememos que la vida nos duela por todas las costuras)
…¿Es que acaso merece la pena no vivir por temor a sufrir?
Personalmente, prefiero el dolor de una pérdida, si antes tuve la satisfacción de lo vivido y quizá la posibilidad de vislumbrar algún día la frontera de la felicidad.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Retales (1)

Porque la vida se compone de retales...

Pequeños trocitos que al ensamblarlos componen nuestro todo.
Cada una de estas situaciones es irrepetible. Todas estas imágenes acogen momentos y personas que siempre serán especiales.

Porque vivo la vida en compañía, y disfruto viendo más allá de la mirada casual.


Yo (foto de Pilotolo)

más yo (foto también de Pilotolo)

Concurso de fotografía en Camariñas. (the first)

Sandrita

¿¿Será Pilotolo??

Lola y Tara. Que cara de traviesas!!

M. Una grandísima e insustituible amiga. Sus manos son siempre fuente de bondades.

En Camariñas

En Barcelona. Cuanto reloj raro!!! M y F

E. ¡¡Guapa!!

Día de trabajo en Tuy. (Casullas del Siglo XVIII)

En Santiago ¿Amor al primer picotazo?

R. Mi buen amigo y compañero de trabajo.


miércoles, 18 de noviembre de 2009

Botafumeiro "XXI edición"

Vaya por delante que soy una neófita en esto de los rallyes, pero los que me conocen saben que, por naturaleza, soy curiosa con las cosas que me rodean; así que, cuando me propusieron asistir a uno, no me lo pensé (aunque confieso un momento de debilidad a eso de las 8 de la mañana cuando sonó el despertador... Uffff!! ¿Quién no?).

Llegamos al primer tramo a eso de las 9:30 A.M. (solo los organizadores y unos cuantos más estábamos ya dando vueltas por allí). El día amenazaba lluvia así que el paraguas se convirtió en compañero de viaje.

Fue curioso ver como poco a poco se desplegaba la emoción entre los asistentes (los “profesionales” se llevaron la caja de cervezas, la empanada y la silla plegable).

Lo único que realmente interesaba era ver como los coches iban al límite de sus posibilidades o las de sus pilotos, y conseguir la mejor de las posiciones posibles para ver la competición, aunque para eso hubiese que arriesgar un tanto la propia integridad (y de paso poner un poco de los nervios a los agentes de la Guardia Civil que vigilaba el tramo…).

...Olor a embrague
…Ruido de motores
….Gritos de ánimo
…Coches pegados con cinta americana
…Aficionados saltando a la carretera para ayudar a los pilotos

En medio del caos, los organizadores de la prueba (la Escudería Compostela), pusieron todo su empeño en que las cosas salieran bien. Ya llevaban a sus espaldas alguna noche de sueño casi inexistente y los cuerpos acusaban el cansancio, pero, seguramente, estaban intactas todas las ilusiones.

El día transcurrió sin excesivos contratiempos, y me llevé a casa una buena sensación y mucho cansancio. Para la próxima (espero volver) iré “armada” con la cámara fotográfica.

En esta ocasión os dejo un par de fotos de Pilotolo (en breve alguna más en la pág. Web de la Escudería)






martes, 27 de octubre de 2009

The wall


Nadie me ha enseñado a construir muros, aunque un buen amigo me ha dado unos consejos muy útiles para comenzar:

Me dijo que son necesarios dos para construirlo. Cada uno debe de ir colocando su pieza, en el lugar exacto y en el momento preciso, en lenta y, a veces, desesperante sucesión.

- De no ser así, me dijo, de nada sirve afanarse; porque un muro construido con polvos de sueños, es tan etéreo como estos, y la más sutil de la brisas será suficiente para derribarlo.

- De nada sirven las prisas, continuó, porque si solo tú colocas ladrillos, se desequilibrará la balanza, y el muro caerá con todo su peso sobre ti.

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Nadie nos enseña a construir muros, pero sí tenemos la capacidad de fabricar los ladrillos, y, como alquimistas, sabemos exactamente cuál son los materiales necesarios: confianza, complicidad, dulzura, conocimiento, lealtad, vulnerabilidad, entrega…

Con infinita paciencia vamos acumulando las porciones en algún recóndito lugar.

…Con la esperanza de encontrar un día el muro perfecto donde poder depositarlas.



martes, 18 de agosto de 2009

Crónica de un día de agosto

Esta vez, nuestra excursión comenzaba con pasos inciertos. El objetivo era encontrar una aldea abandonada en el corazón de la Sierra del Candán: As Grovas. La hoja de ruta solo contaba con unas cuantas anotaciones en una página en blanco: identificaciones de carreteras y distancias kilométricas que nos servirían para orientarnos mínimamente.

Después de una primera y sorprendente sesión fotográfica a orillas del rio Lérez (un grupo de coquetas ranas se prestaron para posar ante nuestro objetivo), comenzó el recorrido por las carreteras comarcales del entorno y como no pudimos encontrar ni una sola indicación fiable, decidimos dejarnos ir y disfrutar del paisaje.

La ranita presumida

Encontramos a nuestra particular Sherpa en una aldea llamada Vilariño: Sin un solo gesto de duda o desconfianza en el rostro se encaramó, motu propio, a nuestro coche para ponernos en el camino correcto, mientras hacía oídos sordos a nuestras protestas (sabíamos que el camino de regreso a su casa sería largo y sin una sola sombra para resguardarse del aplastante calor). Le agradecimos vivamente su ayuda, por supuesto.

En los tres o cuatro kilómetros que duró el recorrido en su compañía, nos contó que As Grovas era un pueblo que había sido abandonado allá por los años 60 porque “vivir alí era un imposible”. “Esto era como o terceiro ou cuarto mundo… illados de todo. Cando había un enterro o cadaleito tiñan que ir de mán en mán por un camino longo e revirado ata chegar a parroquia”.

Ella nos guió

Siguiendo sus indicaciones, nos dejamos guiar por las “tarabelas” que coronaban la cima del Candán (aproximadamente a 1000 mts de altitud), hasta que, por fin, alcanzamos a ver la aldea abandonada.

Ante nosotros se presentaba una bajada tortuosa (con pendientes que estimamos hasta de casi el 20%), que sería imposible de recorrer en un vehículo que no fuese todoterreno.As Grovas, es un pueblo situado entre grandes riscos (por un lado “O Monte do Coco”, por el otro “O alto de San Bieito”), a una altura aproximada de 600 mts sobre el nivel del mar.

En la aldea no quedan más que los restos de 3 o 4 casas y un molino (hoy completamente absorbidos por la maleza)

Camino de acceso (mucha pendiente y piedras sueltas)

Una de las casas. La maleza cubría gran parte de la fachada.


En un lateral del asentamiento, descubrimos un embriagador paraje de ribera de rio, en el que los rayos del sol solo podían acercarse a la tierra filtrándose entre las espesas copas de los carballos, amieiros y bidueiros.

Ensimismados, recorrimos aquel solitario lugar, acompañados exclusivamente por el canto de los pájaros y el sonido del agua que discurría cristalina entre las rocas (bellamente tapizadas de musgo), y que, en un momento, se aposentaba maina en una poza que invitaba a sumergirse.

Perdimos un tanto la noción del tiempo, enfrascados en el paisaje y en las fotografías, tratando de inmortalizar, aunque solo fuese por aproximación, las sensaciones que se iban introduciendo en la retina; absorbiendo la vida y la paz que desprendía el lugar mientras el ocaso se acercaba (lo que inevitablemente marcaría el fin de nuestra excursión)






El regreso fue plácido y reconfortante, con una última parada en el alto del Candán para contemplar el paisaje.

Es un gusto perderse en la naturaleza…

y un placer si se hace en buena compañía (Como siempre…)




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Cuando nadie me ve, quizá sale a la luz mi verdadero yo

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