(Iman Maleki)QUERIDO AMIGO
Te escribo desde un rincón del Paraiso mientras mi imagen se refleja en ese horizonte cercano que alguna vez nos ha cobijado; aunque hoy solo me acompañe tu ausencia.
Aún así, puedo cerrar los ojos y verte; de pie en esa encrucijada en la que un día casi pierdo mi alma. En tus gestos me reconozco y tu inmovilidad me resulta demasiado conocida (por eso con frecuencia me duele tu mirada). Te aferras, como yo lo hice, al suelo que pisas, con la fuerza de un titán. Siento tu respiración profunda y veo como la melancolía se cuela en ti, sin previo aviso. De tus labios se desliza un treno que suena a derrota…
No…
Me niego a imaginarte así, y te invoco alegre, entonando una Oda a la vida..
Me has visto….sentada aquí, en este trozo del Paraíso.
Sonríes...en tu mirada comienza a enraizar una esperanza; y un susurro te dice que no es imposible el viaje, aunque ahora te sientas como Arturo, a punto de ver como su Kamelot se descompone; que nunca más serás Sísifo; que ya no tendrá que ser Atlas para soportar todo el peso del mundo que te rodea.
Y ante ti aparecen dos caminos…
Uno que te llevará a reencontrar a eso niño que siempre se escapa por tus ojos; está poco dibujado y es incierto, hasta tal punto que dudarás si has escogido la senda acertada. Te llevará a un horizonte desconocido, pero que sabes solo tuyo, siempre tuyo, libre al fin para disfrutarlo.
El otro te guiará de vuelta sobre tus pasos, a tu mundo conocido, a tu playa al borde del mar, a tus sensaciones a media asta… a tu medio sentir…
Compartimos estancia en esa encrucijada… Distintos tiempo, idénticas sensaciones (y eso es lo que nos hace afines)
Tus colores...parecidos a los míos:
- Negro: por el dolor que te habita
- Rojo: por esa pasión que todavía te consume
- Verde: como la clorofila que absorve los fotones que te dan la vida.
- Azul:… (siempre azul, eterno azul) como el horizonte junto al Ara Solis, en el que ofreceré por ti mi plegaria pagana.
Solo tuya es la elección, porque tuyo es tu destino…
Quizá al final del camino haya un mañana que no sea nuestro, pero mientras este discurrir del tiempo nos guie por senda paralelas, solo necesitas invocar mi nombre, y allí estaré contigo.









