...Que no te compren por menos de nada ...Que no te vendan amor sin espinas.
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lunes, 19 de diciembre de 2011

Después de demasiado tiempo.

Son ya demasiadas las entradas que, a modo de borrador se acumulan en este espacio, como también son muchas y variadas las vivencias acontecidas durante esta ausencia. 


Este siempre ha sido un espacio mío, muy personal. He compartido muchos trozos de mí y quizá ese haya sido el problema. La idea de que blog y persona están asociados me provoca la sensación de que es un lugar público en exceso y eso me ha desanimado con frecuencia. En ocasiones he tratado de limitar mis palabras, lo que las ha sumergido en un mar de confusión y medias tintas. Para mí, que escribo a golpe de corazón, resulta demasiado difícil garabatear letras en estas circunstancias, y poco a poco me he ido alejando de aquí.



Hoy (…parece que ha transcurrido una vida entera) siento la necesidad de volver a revivir este lugar, porque parte de mi memoria está depositada en él, y a menudo acudo para rememorar momentos, lugares o personas, que han pasado por aquí y que han sido la fuente de la que ha bebido alguna de mis entradas. 


Por lo tanto, música, poesía, fotografía, vivencias (reales e imaginadas) estarán presentes en este lugar, espero que por largo tiempo. 

Un saludo muy grande para todos aquellos que habéis pasado y seguís pasando por aquí (las mas de 20.000 visitas que marca mi contador todavía me abruman). 


Nos vemos 

Elen

martes, 23 de marzo de 2010

INVISIBLES





Se llama Miguel.

Su cama es dura como la misma piedra, porque de piedra es. Su armario, una caja de cartón que comparte con Antonio, y en la que guarda sus escasas pertenencias.

Mi encuentro con él no fue premeditado, aunque sí ciertamente previsible:

Hace unos días, decidí recorrer la ciudad en busca de Personas Sin Hogar. Recordé que había visto un rincón donde se amontonaban ordenadas unas cuantas mantas y algunos cartones (señal inequívoca de que aquel era un improvisado dormitorio), así que allí me fui Con la cámara en ristre, y envuelta en el “pudor” que me confería el saberme en otro lado de la vida, me acerqué, con cierta cautela, tratando de pasar inadvertida.

Estaba haciendo algunas fotos cuando él me abordó para preguntarme qué hacía allí. Con cierto recato le expliqué el objetivo de mi visita. Me miró fijamente y, cuando ya creía que me iba a echar de allí con ciertos malos modos, me sonrió y me invitó a un café en un bar cercano.

-“No es suficiente con venir aquí y realizar cuatro fotos - me dijo- Con eso no vas a saber más de lo que tus ojos te muestren. La realidad está en las noches al raso; en los días que discurren vagando de un lugar a otro, sin otro fin que comer cuando toca, y dejar que pasen las horas, perdido por las calles en espera de otra noche, que precederá a otro día… que será exactamente igual al que has vivido”. Me habló de los diferentes grupos y los lugares que ocupaban cada uno en su particular ·escalafón social (hasta para dormir al raso no somos todos iguales); de los peligros que supone quedarse solo y de la generosidad de algunas personas que ven en ellos algo más que un estorbo.

Hablando con Miguel, pude llegar a vislumbrar tímidamente los motivos que llevan a alguien a quedarse sin un techo bajo el que cobijarse. En la mayor parte de los casos el alcohol y las drogas se dan la mano con la mala fortuna y acaban por instalarlos en una situación que parece no tener ya retorno. En otros casos, la falta de oportunidades laborales, y la desconfianza general, llevan a muchas mujeres con sus niños a las puertas de las iglesias, en busca de las monedas que se deslizan de las manos de los transeúntes.

Miguel se prestó de buen grado a mis fotografías y me obsequió con una sonrisa – “muy poco frecuente entre la personas que viven en la calle -dijo- porque, en realidad, no tenemos motivo alguno para sonreír”. Agradecida me despedí de él, y continué mi particular periplo (ahora con los ojos abiertos a “la otra realidad” – como él la llama). Pude comprobar que ciertamente no abundan las caras alegres (incluso cuando les pedí una sonrisa, el gesto final no fue más que un rictus amargo)

Es, desde luego, una experiencia difícil de olvidar. Uno de esos viajes en los que te embarcas con la alforjas vacías y regresas cargada de sensaciones; más consciente que nunca de que hay otra realidad esperando a ser vista por todos aquellos que cada día pasamos al lado, empeñados en nuestros pequeños o grandes problemas, pero poco dispuestos a que ellos sean cada día un poco menos invisibles.

lunes, 8 de febrero de 2010

Desmemorias


Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas, guardé silencio,
porque yo no era comunista,

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata,

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista,

Cuando vinieron a llevarse a los judíos,
no protesté,
porque yo no era judío,

Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar.

Martin Niemöller

Hace días se celebró el aniversario de la liberación del campo de concentración Auschtwitz-Birkenau, y a poco que leamos o veamos, las emociones se nos colocan a flor de piel. Solo hay que observar unas cuantas fotos o escuchar algunas historias para que algo se nos remueva en la conciencia, y la vergüenza colectiva asome.

No pretendo profundizar en el horror del genocidio, aunque me gustaría pensar que siempre recordaremos que Auschtwitz fue un infierno en la tierra, creado a manos de los hombres. Fue entonces cuando aprendimos el significado de palabras como crematorio, exterminio o cámara de gas.

Fueron 4 millones de personas las que allí murieron.

Aunque el holocausto no fue el primer genocidio de la historia, ni tampoco el último, porque la capacidad de los seres humanos de dañarnos los unos a los otros parece inagotable:

Camboya: mas de 2 millones de muertos en una población de 8
Ruanda: en 100 días los hutus asesinaron a 800.000 tutsis.
La misma segunda guerra mundial provocó mas de 60. Millones de muertos.


Si pensamos que detrás de cada una de esas cifras está la vida de una persona, que tenía tanto derecho a disfrutar de los días como cada uno de nosotros… entonces se nos hace un nudo en la boca del estómago, reprimimos la memoria, y acabamos por no saber si debemos recordar u olvidar; creamos la versión edulcorada de los hechos, que previamente despojamos del dolor excesivo… ¡¡Y nos quedamos tan anchos!!.

Me apena ver que para las generaciones que nos suceden, este infierno no será más que una lección en un libro de historia, y sorprende realmente comprobar que nuestros hijos apenas reconocen nombres como Hitler, o Stalin… (de Pol Pot , Mao ZeDong, o Pinochet ya ni hablamos). La sociedad se encarga de fabricar para ellos un recuerdo neutro, sesgado y partidista que no les permite apenas conocer el horror que se esconde bajo la superficie, negándoles así el derecho a aprender de los errores del pasado y ocultándoles a la vista los valores que se supone deben de conformar sus cimientos.

Una sola frase resume la esencia de lo que burdamente he intentado transmitir aquí:

"Sin memoria no hay futuro, y el que no recuerda está condenado a la repetición"

Jesús Martín Barbero.


Me gustaría poder decir que SI tenemos memoria colectiva, y que como sociedad, aprenderemos a cicatriz las heridas, pero que no olvidaremos nunca que fue lo que las causó.



sábado, 8 de agosto de 2009

Confusión

Hace muchos días que no escribo...
No reconozco el resquicio por el que se ha escapado el tiempo. Las horas se tornaron en días que se acumularon en semanas, a las que no sería capaz de asignarles un adjetivo.
  • Llegaron promesas de reencuentros, que probablemente ya se han quedado viejos (tan añorados y deseados, que ahora intuyo agotada la ilusión)
  • Conversaciones pendientes desde hace meses (fuera de ritmo y hora). Arrastran una pérdida dolorosa que se niega a ser tal. Todavía se palpa el fuego en la mirada, y todavía los dedos se atraen como imanes, pero el temor a sufrir de nuevo no se borra con un gesto. (Eso lo he aprendido lentamente).
  • Ausencias que se antojan dolorosas, pero que debo cargar a medias en mi espalda, porque cuando alguien importante se aleja, es tarea de dos no caer en la inercia del mutuo olvido.
  • Nacieron palabras que contenían advertencias, y gestos que calentaban el alma (todavía no sé en qué orden colocarlas). Se acumularon las miradas (y aún sigo buscando el lugar para depositarlas). Se hacinan las palabras, aunque mi eterna cerrazón las niegue y se empeñe en enclaustrarlas (quizá porque se saben inadecuadas)
…Siempre llevando por delante el rostro fuerte, el que no es fácil herir (y que tampoco hiere), el que se recompone cada día, para afrontar la tarea de sobrevivir; negándolo todo (porque es la única manera que conozco para seguir adelante), deseando poder ser, al fin, insensible… hasta que llegue un momento en que pueda perder de vista al corazón, para dedicarme a la noble tarea de disfrutar de cada momento (sin deseos futuros, sin recuerdos que me aten)
… y no me sale.
Porque en la soledad de mi cuarto una y otra vez me deshago del embozo, me permito el lujo de desnudarme y desplegar las alas para comprobar que hay al otro lado de las montañas. Me descompongo en seres opuestos que se niegan los unos a los otros, pero que logran convivir y reconocerse en ese breve espacio. Cada uno tiene su función; cada uno tiene un trozo de mi, que surge, egoísta, para salvarme el pellejo cuando es necesario. Y solo en ese momento, a solas y enfrentados, se reconcilian entre sí.
Se que mañana seguiré acumulando negación tras negación, y me guardaré muy adentro, lo que deseo.
Eterna lucha entre lo que soy y lo que quiero ser

(...) cuando nadie me ve puedo ser o no ser cuando nadie me ve pongo el mundo del revés cuando nadie me ve no me limita la piel cuando nadie me ve puedo ser o no ser cuando nadie me ve.
(...)

viernes, 10 de julio de 2009

Podrán encerrar mi cuerpo....

pero nunca mi mente
Como es costumbre, visitaba el blog de Susi, para ver su nuevo post “Féretros Descuadrados”... Mientras lo leía, ( y aunque me había instalado en la soledad de las paredes que pintó con sus dedos), volé a lugares lejanos, de su mano... y de la de mi imaginación.
La fotografía que hoy expongo (motivo de este post), llegó a mi hace tiempo, y la guardo para recordarme, de vez en cuando, que nadie podrá jamás robarme mis pensamientos.

Porque, si de la imaginación depende, podemos vivir en la cresta de una ola, u ocultarnos en una profunda cueva; podrá lucir radiante el sol que nos calienta alma y cuerpo..o estallará la tormenta que tenga el poder de barrer palabras que un día nos han mancillado.
Si de la imaginación depende, nada importará que nuestro cuerpo esté preso, si nuestra mente es libre, porque no hay pared que pueda contener la expansión de una mente que piensa, sueña y vive.

domingo, 19 de abril de 2009

38



“Con que ferocidad y a qué hora importuna
salen mis veinte años de la fotografía
para exigirme cuentas”

Una mañana, al despertarme, vi en el espejo a una “casi mujer”, todavía joven, con un montón de sueños desbordando los ojos y  la “vida practicamente en blanco”. 

Hoy, a mi espejo asomaba una mujer; casi todos sus sueños contenidos en la memoria, con media vida llena de tachones y alguna que otra palabra escrita en mayúsculas. 

Entre esos dos días han pasado algunos años. El tiempo dejó la piel gastada y mucho cansancio; quizá un poco mas de sabiduría y un poco menos de ilusión. 

“Regresa hasta el lugar donde las huellas forman parte de ti”… 
…Parece un imposible. No hallo el camino, y no sé como rescatar lo que un día brillaba en mi mirada…

Solo queda mirar hacia delante

He visto como se modificaba mi rumbo y errante vagué tras la sombra equivocada. Me dejé arrastrar por caminos llenos de piedras que fueron dejando astillas en el cuerpo, mientras la más fiera nada me invadía.  

Pero no hay túnel que dure 100 años, y cansada ya de la falta de luz, regresé a la vida en la piel de  un bebe que nace viejo. Con todas las arrugas acumuladas que proporciona el desamor; con las ilusiones gastadas; necesitada de casi todo. 

Por suerte la vida no fue muy dura, y tras unos ojos me regaló un amigo, y luego otro…y la ilusión fue prendiendo de nuevo a fuerza de regarla… con lágrimas que quemaban como fuego… con caricias que refrescaban como el agua. 

Viajando hacia Itaca…Mi piel se arruga mientras mi alma se cura; persiguiendo incesante una paz que no acaba de llegar; doliendo los sueños perdidos; celebrando las esperanzas que nacen. 

Siempre buscando algo que rellene este hueco, todavía demasiado grande. 

Viajando hacia Itaca.. 

Curiosa manera.

miércoles, 7 de enero de 2009

No basta...

- Querer amar.
- Ansiar rellenar un vacio.
- Tratar de cerrar los ojos para no ver.
- Intentar querer a quien no quieres.
- Que te quieran.
- Reconstruirte en cada ocasión.

Ahora comprendo:

Que el amor solo...
no basta. 


Cerrado por derribo
(...)
estos huesos que vuelven de la oficina,
dentro de una gabardina
con manchas de soledad.
(...)
Joaquín Sabina... "el poeta disfrazado de canalla"

jueves, 18 de diciembre de 2008

Orgullo de madre.

  • Ayer recibí una lección vital, que creo que no olvidaré nunca.  Lloré, para que negarlo.
  • A veces como madre tengo muchas dudas: ¿Lo estaré haciendo bien?. ¿Estaré educando a mi hija con los valores adecuados?. ¿Soy demasiado dura?.
  •  No es ningún secreto que, para los que somos padres, nuestros hijos ocupan el centro de nuestro universo. Hay otro mundo en la periferia, claro está, pero el epicentro de nuestras emociones está depositado en la persona de nuestros hijos. Los vemos crecer y formarse.
  • Y  somos un mar de dudas. Nadie nos ha dado un libro de instrucciones cuando nacieron. Simplemente nos pusieron un ser indefenso en las manos y nos dijeron:  -“Aquí está tu hijo, será responsabilidad tuya hasta el día en que pueda valerse por sí mismo”. Es el culmen de la felicidad. Pero también una fuente de incertidumbres  y preocupaciones continuas.
  • Cuando te caes, eres consciente de que arrastras a tu hijo en tu caída. Cuando tu pareja se rompe, eres absoluta y dolorosamente consciente de que el peor parado va a ser tu hijo. Entonces te empeñas con uñas y dientes para protegerlo de todo mal. Darías hasta tu vida por librarlo de las piedras del camino. Pero no es habitual poder hacerlo. A cada uno le toca aguantar el palo de su vela y, a veces, pesa demasiado.
  • Como padres, nos vemos en la disyuntiva de decidir ser amigos de nuestros hijos o simplemente sus padres, pero si decidimos ser amigos… ya no hay cabida para un padre o una madre que educa y probablemente  nuestros hijos se quedaran huérfanos. Por eso yo he decidido ser madre, con todos los pros y los contras que eso conlleva. Ser dura cuando toca serlo. Ser su hombro para llorar cuando se tercia, ser el oído atento a sus problemas (cuando con suerte se dignan a compartirlos contigo). Pero durante todo este tiempo dudas, y sigues dudando. Es una constante en tu vida…y una gran responsabilidad educar a un hijo.
  • Cuando llegan los problemas la primera reacción es el enfado. Y entonces somos conscientes de hasta dónde llega nuestro poder con nuestros hijos. Nos miran, agachan la cabeza avergonzados… y lloran. Cada una de esas lágrimas es como un puñal en nuestro corazón que termina de partirse en dos cuando miras a los ojos de tu retoño y, en medio de las lágrimas, ves que, a pesar de todo, te mira con amor…. Si esa mirada se acompaña con palabras sensatas, más propias de un adulto que de un niño, entonces ya no sabes que decir ni que hacer. Te paras y reflexionas, y acabas dándote cuenta de que todo el mundo se equivoca alguna vez en la vida y tu hijo no va a ser la excepción.
  • Te miras en sus ojos y a tú vez, reconoces tus culpas. No sé si es valentía o cobardía, pero me inclino a pensar que es un acto de lealtad. Esa personita que tienes enfrente, merece saber que la persona que la educa y corrige tampoco es perfecta pero que, a su vez, también sabe pedir perdón. No sé si es o no el mejor método pedagógico, pero a mí, como persona y madre, me compensa. Quizá por eso recibo a cambio comprensión (me duele pensar que puede que  incluso más que la que yo doy).
  • Entonces le hablas de la vida y de las personas que le rodean. Sus ojos se van abriendo y por fin comprenden muchas cosas, de las que estábamos convencidos que no era necesario que tuviesen conocimiento. Pero sí, porque en el fondo se trata de formarlos, de hacerlos fuertes ante las adversidades y de mostrarles el camino para que disfruten al máximo de sus alegrías y los privilegios que tienen.
  • En esos momentos compartidos  aprendes, junto a tu hijo, una lección vital. Ellos se hacen más conscientes y responsables y a van abriendo los ojos a la vida y tú… Tú comienzas a verlos con otros ojos.
  • Es cierto que, con suerte, te reconoces en sus palabras y sientes la temerosa satisfacción de un trabajo bien hecho, pero también ves los frutos de lo que has sembrado: Estás educando a una “persona”, no a ser cualquiera que vaga por la vida sin pena ni gloria, sino a una persona de verdad, de las que tienen valores y los cultivan.  Entonces te das cuenta de que, aunque seas el arquitecto de sus cimientos y le ayudes a crecer, el mayor y más duro trabajo lo realizan ellos. Siempre bajo nuestra atenta y protectora mirada, por supuesto.
  • Quizá por eso duele cuando advertimos que también nosotros nos hemos equivocado  y que  solo somos capaces de ver la rosa cuando nos pinchamos con la espina.  
  • Una sola frase resume toda mi satisfacción como madre:  - “Eres la mejor madre que se puede tener”. Desde mi lado creo no merecerlo pero, desde luego, me esforzaré en intentarlo.  

viernes, 12 de diciembre de 2008

Curriculo Vital y aspiraciones de Gloria


  • Gloria se sentó frente a su ordenador. Se había propuesto una difícil misión: Elaborar su curriculum de aspiraciones
  • No estaba loca…No!!. En él se desnudaría. Mostraría sus virtudes y sus defectos. Rasgaría la máscara que usaba siempre para mostrar todo lo que había detrás. Sabía que era una empresa temeraria, más propia de un necio que de la persona racional que se jactaba de ser. Pero lo cierto es que estaba cansada: de fingir indiferencia, de tener que contenerse y de temer que sus palabras fuesen malinterpretadas.
  • Siempre le habían dicho que lo mejor era no mostrarse y esconderse tras un velo, que la receta para captar la atención de alguien era mostrar un poco de indiferencia (por eso de que siempre nos gusta lo que no tenemos fácil de conseguir). Y así había sido hasta ahora. Se había revestido con su dura coraza y se había estudiado la lección. Sus esfuerzos le costaba, la verdad. Vivió durante un tiempo en una noria. Subía y bajaba al ritmo de sus sentimientos ocultos. Solo sus amigos más allegados sabían de estos vaivenes, pero ella se cuidaba mucho de mostrarse en público tal cual era. Devolvía hermetismo con hermetismo, una sonrisa con otra... Ya no sabía cuando sentir y cuando no. Se había perdido en el camino, pero seguía empeñada en no mostrase, en ser dura a toda costa.
  • Lo malo de esto es que pueden descubrirte. Y Gloria se sintió desnuda ante unos ojos que la miraban con ironía mientras ella recitaba la letanía aprendida. Aquellos ojos la atravesaron y, en un instante, llegaron al fondo de la cuestión. Aquella mirada le dijo: “- Tú no eres la que vendes, sino otra muy distinta, dispuesta a abrir la puerta si alguien te da la oportunidad”. Quizá ella en ese momento estaba con la guardia baja porque, por primera vez, desde ya no recordaba cuando, sentía que esos ojos que la miraban provocaban en ella una extraña reacción. Hacía tiempo que no sentía resquebrajarse la coraza (las cicatrices de sus heridas habían sellado las grietas). Pero esa vez Gloria no sentía la necesidad de ocultarse, sino todo lo contrario. Quería mostrarse, aunque fuese entremezclada con unas palabras que ya no sentía tan suyas y con esa dureza que la había salvado en otras ocasiones. Esta vez había comprendido que algo hermoso se había cruzado en su vida, y no dejaría que se fuese sin al menos haberlo intentado. Solo la arredraría una negativa, pero deseaba, simplemente, poder tener la oportunidad de conocer y darse a conocer.
  • Por eso, llegó a la conclusión de que necesitaba un curriculum de aspiraciones, porque ya no deseaba ocultarse tras su velo. Se había ocultado demasiado a lo largo de su vida, incluso a sí misma y ya no quería sentir miedo. Creía en las personas (siempre lo había hecho, pero a veces se le olvidaba) y en la capacidad que estas tienen para ser sinceras, primero consigo mismas y luego con los demás.
  • Simplemente quería poder expresar lo que pensaba con palabras claras y transparentes y que llegasen a otros oídos tal y como ella las pronunciaba; así de claras y sencillas. Sin dobles sentidos, sin falsas interpretaciones, sin malos entendidos, sin silencios, sin medias verdades…
  • A medida que iba avanzando, Gloria alcanzó a ver las dificultades de su loca empresa. Nunca creyó en imposibles, ni en prisas. “Cada cosa tiene su tiempo, y el tiempo lo pone todo en su lugar”. Pero una cosa tenía clara: Ya no le satisfacía el juego del escondite, tampoco el del sí, pero no. Había crecido. Era consciente de que quizá tuviese que seguir ocultándose pero ahora, precisamente ahora, no deseaba hacerlo.
  • Era un deseo sencillo, o al menos Gloria lo creía así. Por eso le parecía increíble que fuese tan difícil conseguirlo. Solo se trataba de no fingir, de mostrarse de verdad, de no perder el tiempo con algo que la llevaría (bajo su coraza) por el pedregoso camino de la decepción. Solo quería ver y dejarse ver, sin miedos y sin condiciones.
  • Quizá, y solo quizá, la próxima vez que conociese a alguien le pudiese entregar su curriculum y decirle
  • - “Esta soy yo. Me encantaría tener la oportunidad de conocerte”.
  • Y en esa parte estaba lo temerario de la cuestión. Sabía que muchas de esas personas se sentirían intimidadas por su franqueza y no se atreverían a ir más allá.
  • Pero quizá, en algún momento, se encontrase con alguien que agradeciese su esfuerzo.

jueves, 11 de diciembre de 2008

El grito


  • Esta tarde, sentada en una acogedora y agradable cafetería me dispuse a liberar mi rabia.
  • Comencé a escribir y describir a la persona que había compartido mi vida durante 13 años y a quien yo creía haber perdonado todo el daño que un día me hizo. Pero de mi bolígrafo comenzó a salir bilis concentrada. No alcanzaba a escribir todas las ideas que, amontonadas, acudían a mi cabeza. Rellené seis páginas de mi libreta en un grito mudo que resonó durante un buen rato. Esas ideas habían estado siempre ahí, pero supongo que en un intento de autoprotección, nunca las había unificado.

  • Es extraño el mecanismo que nos funciona (al menos a mí) cuando algo nos daña de verdad. Ponemos unas y mil excusa a los que nos importan para proteger la intimidad de nuestra amargura y nuestra desdicha, sin pensar que esas excusas pueden dañar a nuestros seres queridos, aparte de nosotros mismos. Pero nos protegemos pensando que estamos haciendo lo más conveniente. (Es increíble la de veces que he excusado una conducta inexcusable). Y lo peor es que lo hacemos por vergüenza a reconocer que nos equivocamos y no acertamos a deshacer el entuerto.  Tal vez sea también un modo de no ver el conjunto, ya que solo nos preocupamos de esquivar la bola inmediata sin darnos tiempo a razonar nada más. Tampoco lo queremos. Eso es lo malo. Nos hace daño enfrentarnos a nuestra situación. No queremos o no podemos verla. Instinto de supervivencia, supongo.  Pero lo cierto es que nos vamos dañando, de un modo a veces irremediable. Aunque somos conscientes de ello nos dejamos ir. Ya nada importa y la vida pierde brillo.
  • Pero, con suerte, en algún momento algo en nuestra mente provoca ese ansiado “clic” que nos hace ver las cosas con claridad. Entonces, si conseguimos reunir la suficiente fuerza, le plantamos cara al asunto y al fin conseguimos ver un poco de luz.

  • Pero, desgraciadamente, el daño no termina ahí. Todavía la herida sangra y aún nos queda por delante el largo proceso de curarla (que no es empresa baladí). Entonces pensamos: Tenemos que perdonar, porque no vale de nada acumular el rencor contra alguien que nos ha hecho daño. Y lo intentamos con todas nuestras fuerzas. Recuperamos el aliento y, poco a poco, la vida va cambiando de color. Al principio puede resultar duro, sobre todo si uno se empeña en recordar lo que quedaba de bueno y cree haber perdido, y  llega un momento en que pensamos que ya hemos curado la herida. Todavía queda cicatriz, pero sabemos que esa no se irá nunca.
  • Aunque  la vida se empeña en hacer que nos enfrentemos una y otra vez con nuestras amarguras. Caemos una vez y nos levantamos otra, más o menos sombríos… depende de la caída.
  • Pero esta tarde, sentada en una cafetería, he decidido soltar mi último grito liberador. Y ese grito y esas palabras, me demostraron que todavía no había olvidado, y que tal vez no fuese capaz de hacerlo nunca. Pero, y esto me resulta increíble, también comprendí que no me importa no olvidar. Que a veces es necesario no hacerlo. ¿Duro?. Puede ser, pero también razonable. Quiero guardar esa bilis en un frasquito para, de vez en cuando, poder recordarme que no quiero sufrir otra vez el mismo daño. 
  • Todos acumulamos heridas que van dejando cicatrices, pero algunas marcan nuestro futuro, y olvidarnos de que existen es francamente difícil y a veces, hasta peligroso.
  • Aunque, como soy asquerosamente positiva (eso nunca me lo pudo arrebatar nadie), también he comprendido que estoy en paz conmigo misma. ¡¡Y que liberador es sentirse así!!
  • Por eso… dejadme que suelte un último grito:
  • ¡¡¡¡SAYONARA BABYYYY!!!



Discover Kamelot!

martes, 18 de noviembre de 2008

Personas y personitas


  • ¿Qué tienen de especial algunas personas, que cuando pisan nuestro suelo dejan una huella imborrable?
  • Es una pregunta que me he hecho muchas veces pero a la que no consigo encontrar una respuesta satisfactoria. 
  • Quizá la explicación más cercana a la verdad es que todas ellas vienen a rellenar un hueco que por algún motivo está vacío.
  • Algunas de estas personas estuvieron en nuestro pasado:
  • ...Aquellas amigas de la infancia que nos acompañaban en las más traviesas travesuras... Son días que no han de volver y amigas que se han quedado en la niñez. Hoy, al encontranos con ellas sentimos, con una cierta pena, que ya solo quedan en común los recuerdos...¡Pero qué hermosos son!..
  • ...Aquel primer novio que siempre tendrá un huequecito, por muy pequeñito que este sea.
  • ...Aquellas compañeras de internado, que se pasaban con nosotros horas y horas. No las recuerdamos a todas, pero algunas tienen lugar propio en nosotros.
  • Algunas personas  nos arañaron el alma pero, por suerte, solo queda una cicatriz. Otras ,dejan una herida tan grande que de vez en cuando todavía duele. A estas procuramos olvidarlas y, sobre todo, perdonarlas. ¿Qué sería de nosotros si acumulásemos odio tras odio? *
  • *No se puede vivir con tanto veneno.
  • No se puede dedicar el alma
  • a acumular intentos.
  • Pesa más la rabia que el cemento
  • Por eso, a los que nos hicieron daño, es mejor no dedicarles muchos pensamientos ni esfuerzos, aunque también de ellos aprendemos: A ser precavidos y a forjar el espíritu a fuego y martillo.
  • Las personas realmente importantes son las que  aportan LUZ a la vida
  • Algunas brillan en la distancia, porque estuvieron en nuestras vidas y se han ido, pero en el corazón todavía queda el calor que han dejado. A veces nos sorprendemos recordándolas y dándoles las gracias por lo que han hecho por nosotros.
  • ...Otras están en el presente:
  • (Hay unas cuantas lucecitas en mi corazón, y por ello me considero afortunada)
  • Los hijos, que son la luz más grande de todas, la que más brilla y a la que más alimentamos, para que ellos también tengan su propio brillo.
  • Algunas personas están lejos, pero solo hay que levantar el teléfono para sentirlas. Son las que nos apoyan incondicionalmente y nos quieren como somos, con nuestras virtudes y defectos.
  • Otras, están muy cerca, y son nuestro apoyo y nuestra guía. El pañuelo de lágrimas cuando necesitamos llorar, la sonrisa cuando las nuestras se han gastado, la alegría en las fiestas y en el corazón. La mano amiga, al fin y al cabo.
  • Hay personas que estarán en el futuro:
  • Algunas las vemos nitidamente, otras todavía no; pero, aún así, la esperanza de encontrarlas nos da fuerzas para no perder la fe en nosotros mismos y en la vida...para seguir caminando.... PORQUE SÍ....Seguro que nos sorprenden cuando lleguen y, como todas estas personas, dejarán su poso.... Pero hemos de saber que, un día vendrán y, cuando estén ahí, quizá no sean fácilmente reconocibles, o quizá no nos entreguen lo que nosotros queremos, pero si esperamos, veremos cómo recorren a nuestro lado el camino y de ellos aprenderemos...y una nueva  luz iluminará un poquito más nuestro interior, haciendonos más ricos sy más sabios.
  •  
  • Supongo que, como siempre, prefiero ver lo que tiene de positivo el  oscuro y sórdido mundo en el que nos movemos. Solo así consigo mantenerme en pie y poner siempre la cara por delante, aunque signifique llevarme bofetadas hasta en el carnet de identidad.
  • (Elen)

martes, 4 de noviembre de 2008

Vive!... Porque hoy puede ser un gran día!

Esta noche he recibido un correo (gracias V.!) que me ha recordado lo que es tener esperanza.
He decidido vivir mi vida un poco más intensamente, así que aprevecharé el mensaje...
Parafraseando a María Elena Walsh
"Darle cuerda al amanecer, empujar un poco al Sol,
al buen día meterlo en casa. Silba la calandria y
nos sorprende en vela, amuchados, con ganas de
seguir.
Estación claridad vamos llegando. "
No sé si se trata de ver la vida en rosa pero creo que es afortunado el que disfruta observando el reflejo de las hojas de un arbol en las palabras de un libro; el que escucha lo que el mar le cuenta al oido mientras, de pie sobre una roca, lo observa atento; el que consigue ver la alegría en los ojos amigos; el que percibe el amor en una mirada...(No se necesitan demasiadas palabras cuando habla el corazón...A veces solo sirven para ensuciar las cosas hermosas).

jueves, 30 de octubre de 2008

Que toda la vida es sueño....

Y los sueños.. 
sueños son...


¿A que renunciarias a cambio de un sueño?


lunes, 29 de septiembre de 2008

Mariscal en Bilbao


Estas son las fotografías de un jardín experimental de Mariscal en Bilbao. El texto me hizo reflexionar. Aquí lo dejo

LA LUZ SIEMPRE GANA. (MONTAJE DE JAVIER MARISCAL)

"He aprovechado la oportunidad que este jardín urbano, efímero y experimental, me daba de reflexionar sobre lo natural y lo artificial, sobre lo útil y lo que nadie quiere, sobre la esperanza y el pesimismo. Los jardines son la excusa para reparar el paisaje urbano, y para diseñarlos necesariamente hacemos artificio de lo natural. Puestos a hacer artificio, por qué no recrear un paisaje de vertedero?. Ese que se esconde con vergüenza. Un paisaje de cascotes donde brota la hierba, y de plantas que encuentran un motivo de vida en las grietas de inútiles sofás. Tal vez, este jardín nos incite a reflexionar por qué solo vemos esperanza en cada nuevo brote, mientras que los deshechos se nos aparecen tan terriblemente desalentadores. Será que solo la capacidad regeneradora de la naturaleza, de la que carece el ser humano, logra convertir en naturalmente bello lo que nosotros producimos artificialmente feo."

Javier Mariscal.


miércoles, 17 de septiembre de 2008

A mi peque.


  • Hace unos días compartía con mi niña un rato agradable visitando este blog que yo le mostraba con un poco de vergüenza. Es el lugar donde desconecto del mundo, pero quizá no pudiera entenderlo una niña de 13 años. Me sorprendió el hecho de que no solo le gustase, sino que le encantó y vi en sus ojos admiración hacia por las pobre letras que yo vierto en esta página.
  • Eso me hizo pensar que ya es una mujercita. Me hizo recordar cuando todavía la llevaba en mi vientre: Cuantas ilusiones finalmente cumplidas!!
  •  
  • A mi niña:
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  • Creo, niña mía, que te estás convirtiendo en una hermosa mujer, aparte de una excelente persona, con fuerza y coraje… es cierto, pero un corazón muy grande, donde todo el mundo cabe.
  • Ni en mis mejores sueños podría imaginarme que podrías llegar a comprenderme tan bien. Me siento orgullosa de ti. Supongo que no te lo digo demasiado a menudo, un gran error por mi parte, pero eso no significa que no lo esté todos y cada uno de los días de mi vida.
  • Espero que la vida te trate bien. Te prometo que he puesto todo mi empeño en educarte en la honestidad y el respeto, cosas que creo que a ti no te faltarán nunca. Porque tus ojos, aparte de hermosos, son transparentes. En ellos se ve la alegría y las ganas de vivir. Se ve el cielo…
  • Sé que esperabas que te escribiese un poema. Pero esto es lo que sale de mis dedos y mi corazón.
  • Se feliz, mi vida, pero nunca dejes que nadie te engañe con mentiras baratas. Sé honesta y fuerte, como hasta ahora. No dejes que se extinga del todo la niña que llevas dentro: esa tan hermosa que hace que me abraces y me des un beso hasta casi aplastarme la mejilla. Se valiente. Nunca enfrentes una verdad con mentiras. No huyas. Mantente firme en tu camino. Se siempre tú misma.
  • Sabes que yo estaré siempre junto a ti. Cuando me necesites ahí estaré, para compartir penas y alegrías. Detrás de ti siempre habrá una madre orgullosa que daría su vida por la de su niña.
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  • TkMMMMM

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Cuando nadie me ve, quizá sale a la luz mi verdadero yo

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