A veces siento que la angustia
me invade el alma.
No me atrevo a formular
la temida pregunta
¿Por qué?
¿Por que siento esta opresión
que no me deja respirar?
¿Por qué siento que estoy
tremendamente sola?
SOLA
Con mis miedos,
con mis amarguras
y con mis penas
La luz no llega a través
de las nubes grises.
El calor no llega.
La paz no llega.
La angustia lo invade todo.
Se aferra a mi estómago,
a mis tripas.
Presiona mis pulmones
y consume las emociones.
Todo lo vuelve oscuro…feo.
Siento que no hay nadie a mi alrededor.
Que nadie es capaz de ver en mis ojos.
Que nadie se molestaría en hacerlo.
Que a nadie importa si yo me siento sola.
A veces, aparece
en plena noche,
también durante el día,
rompiendo la barrera que me protege.
Colándose en los rincones más íntimos de mi alma.
me invade el alma.
No me atrevo a formular
la temida pregunta
¿Por qué?
¿Por que siento esta opresión
que no me deja respirar?
¿Por qué siento que estoy
tremendamente sola?
SOLA
Con mis miedos,
con mis amarguras
y con mis penas
La luz no llega a través
de las nubes grises.
El calor no llega.
La paz no llega.
La angustia lo invade todo.
Se aferra a mi estómago,
a mis tripas.
Presiona mis pulmones
y consume las emociones.
Todo lo vuelve oscuro…feo.
Siento que no hay nadie a mi alrededor.
Que nadie es capaz de ver en mis ojos.
Que nadie se molestaría en hacerlo.
Que a nadie importa si yo me siento sola.
A veces, aparece
en plena noche,
también durante el día,
rompiendo la barrera que me protege.
Colándose en los rincones más íntimos de mi alma.
Quisiera entonces adivinarte a mi lado.
Reconocer la calidez de tus manos
apoyadas en mi mejilla.
Liberándome con tus palabras.
Rellenado los huecos de mi alma:
aquellos por los que un día has entrado.
Liberándome con tus palabras.
Rellenado los huecos de mi alma:
aquellos por los que un día has entrado.
Quisiera estar entre tus brazos
para poder existir.
Pero soy demasiado orgullosa
para pedirte que me acompañes.
Quizá demasiado orgullosa
para reconocer mi soledad.
Demasiado obtusa para comprender
que todo son fuegos fatuos.
Que la vida que vivo cada día
no es más que una máscara
que me coloco por las mañanas
para ocultar mi verdadero rostro.
Para no ver
que detrás de ella
habita solo medio ser:
incompleto,
necesitado,
orgulloso,
y SOLO.
(Elen.)
para poder existir.
Pero soy demasiado orgullosa
para pedirte que me acompañes.
Quizá demasiado orgullosa
para reconocer mi soledad.
Demasiado obtusa para comprender
que todo son fuegos fatuos.
Que la vida que vivo cada día
no es más que una máscara
que me coloco por las mañanas
para ocultar mi verdadero rostro.
Para no ver
que detrás de ella
habita solo medio ser:
incompleto,
necesitado,
orgulloso,
y SOLO.
(Elen.)
8 comentarios:
yo veo muchas personas a tu alrededor ... ¿te has detenido a observarlas? ... ¿has pensado cuanto te quieren? ... sácale partido a eso y disfrutalo
Thanks.
Solo es una sensación que llega a veces, por la puerta falsa. Se va pronto, pero mientras permanece me aplasta.
Se que no estoy sola. Alguien como tu se ha detenido a observarme y eso es... bueno.. ya lo sabes.
Besitos
Lonely, but never alone...
Thanks my friend!!
Esa sensación la tenemos todos, algunos más que otros dependiendo de la necesidad de comprensión que tengamos, por mi parte sólo puedo decirte:
Caminaba de lado por la cornisa,
evitando mirar hacia el precipicio,
buscando ciegamente una quimera.
No deseaba lujos, sólo tu mano;
esa mano tendida que tú ofreciste,
cuando juntos reímos en noches tristes.
Revolvía el vacío buscando asirla,
pero sólo se hallaban manos ausentes,
manos de fofas carnes omnipresentes.
Dando palos de ciego, quise encontrarte,
buscando en mis recuerdos, sin hallar nada,
de esa mano desnuda, que tú tendiste.
Temía me cayera, si no la hallaba,
pero el tiempo pasaba y tú no estabas,
me encontraba perdido, vacío de alma.
Ilusiones perdidas o mal halladas,
desencantos dolidos de noches calmas,
efímeros paisajes de oscuras tramas.
Angustiado buscaba sin encontrarla,
esa mano tendida, que reclamaba,
sabiendo que era tuya, y era prestada.
Gracias Jose.
Por suerte es una sensación que no tenemos contantemente.
Cuando dejamos e autocompadecernos nos damos cuenta de que hay muchas manos que están ahí para ayudarnos.
Yo te acompaño. Gracias por el chivatazo y odio muchísimo a la soledad, por lo que a ver si la vencemos. Me encanta leerte. Cuídate, niña.
Idem niño.
Ahí te va una sonrisa prestada.
Besos
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