Requiem polos montes galegos. (Fotografía de Román Novoas)
Rincón de las delicias
Porque hay cosas que son especiales...
Robaré versos entre las calles de este laberinto sin final...
Perdóname
por ir así buscándote
tan torpemente.
(Pedro Salinas)
.
Diminuto
…créeme, no es nada de lo que te imaginas, pero tienes que venir; he calcinado miles de veces las sábanas que cubren aquel viejo colchón y, sin embargo, todavía me abraza tu ausencia cada vez que duermo por debajo de las mantas...
para que encuentres el sendero de vuelta a mi vera
…Son solo palabras encadenadas,
Como grilletes de brillante hielo,
que se deshacen en mi boca.
Y después…
No hay nada más que el buen sabor
que dejas a este alma loca y perdida…
Que busca entre tus sombras
otras cosas en que pensar.
Entretener mi mirada,
y apagar la luz para adivinar lo que sientes.
(K.M).
.
Mientras tú existas,
mientras mi mirada te busque más allá de las colinas, mientras nada me llene el corazón, si no es tu imagen, y haya una remota posibilidad de que estés viva en algún sitio, iluminada por una luz cualquiera... Mientras yo presienta que eres y te llamas así, con ese nombre tuyo tan pequeño, seguiré como ahora, amada mía, transido de distancia, bajo ese amor que crece y no se muere, bajo ese amor que sigue y nunca acaba.
Como es costumbre, visitaba el blog de Susi, para ver su nuevo post “Féretros Descuadrados”... Mientras lo leía, ( y aunque me había instalado en la soledad de las paredes que pintó con sus dedos), volé a lugares lejanos, de su mano... y de la de mi imaginación.
La fotografía que hoy expongo (motivo de este post), llegó a mi hace tiempo, y la guardo para recordarme, de vez en cuando, que nadie podrá jamás robarme mis pensamientos.
Porque, si de la imaginación depende, podemos vivir en la cresta de una ola, u ocultarnos en una profunda cueva; podrá lucir radiante el sol que nos calienta alma y cuerpo..o estallará la tormenta que tenga el poder de barrer palabras que un día nos han mancillado.
Si de la imaginación depende, nada importará que nuestro cuerpo esté preso, si nuestra mente es libre, porque no hay pared que pueda contener la expansión de una mente que piensa, sueña y vive.
Te escribo desde un rincón del Paraiso mientras mi imagen se refleja en ese horizonte cercano que alguna vez nos ha cobijado; aunque hoy solo me acompañe tu ausencia.
Aún así, puedo cerrar los ojos y verte; de pie en esa encrucijada en la que un día casi pierdo mi alma. En tus gestos me reconozco y tu inmovilidad me resulta demasiado conocida (por eso con frecuencia me duele tu mirada). Te aferras, como yo lo hice, al suelo que pisas, con la fuerza de un titán. Siento tu respiración profunda y veo como la melancolía se cuela en ti, sin previo aviso. De tus labios se desliza un treno que suena a derrota…
No…
Me niego a imaginarte así, y te invoco alegre, entonando una Oda a la vida..
Me has visto….sentada aquí, en este trozo del Paraíso.
Sonríes...en tu mirada comienza a enraizar una esperanza; y un susurro te dice que no es imposible el viaje, aunque ahora te sientas como Arturo, a punto de ver como su Kamelot se descompone; que nunca más serás Sísifo; que ya no tendrá que ser Atlas para soportar todo el peso del mundo que te rodea.
Y ante ti aparecen dos caminos…
Uno que te llevará a reencontrar a eso niño que siempre se escapa por tus ojos; está poco dibujado y es incierto, hasta tal punto que dudarás si has escogido la senda acertada. Te llevará a un horizonte desconocido, pero que sabes solo tuyo, siempre tuyo, libre al fin para disfrutarlo.
El otro te guiará de vuelta sobre tus pasos, a tu mundo conocido, a tu playa al borde del mar, a tus sensaciones a media asta… a tu medio sentir…
Compartimos estancia en esa encrucijada… Distintos tiempo, idénticas sensaciones (y eso es lo que nos hace afines)
Tus colores...parecidos a los míos:
- Negro: por el dolor que te habita
- Rojo: por esa pasión que todavía te consume
- Verde: como la clorofila que absorve los fotones que te dan la vida.
- Azul:… (siempre azul, eterno azul) como el horizonte junto al Ara Solis, en el que ofreceré por ti mi plegaria pagana.
Solo tuya es la elección, porque tuyo es tu destino…
Quizá al final del camino haya un mañana que no sea nuestro, pero mientras este discurrir del tiempo nos guie por senda paralelas, solo necesitas invocar mi nombre, y allí estaré contigo.