...Que no te compren por menos de nada ...Que no te vendan amor sin espinas.

lunes, 2 de abril de 2012

No es lo que eres...

Dalí. Muchacha en la ventana. 1925

... sino aquello en lo que me transformas.

Porque la serenidad de mi alma reside en tu mirada profunda,
porque mi calma habita en el timbre de tu voz,
porque mi sensatez se alimenta de tus palabras...

¡Que fácil resulta amarte así, AMOR!




(...) 
"é que no peito dos desafinados
no fundo do peito bate calado
que no peito dos desafinados
também bate um coração"

sábado, 31 de marzo de 2012

Cuando la ames


Cuando la ames,
dile que vive en tus sueños,
que no habrá ninguna
más que ella para ti.

Y cuando le entregues la promesa
de tu amor eterno,
sabrás si has amado tanto...
si has amado a una mujer de veras. 


viernes, 16 de marzo de 2012

Sublimación del Amor.

Leandro Lamas


Aún me estremece el recuerdo...

Sucedio en aquel  lugar de techos bajos y coraza de piedra donde tantas veces nos habíamos refugiado. No cabe duda de que siempre fue un rincón apacible, pero  nuestro especial permanecer lo convertía en un lugar distinto que disfrutar cada vez.

Aquel día una sensibilidad especial se había adueñado de cada poro de mi piel.
Yo ya no temía sumergirme en su infinitud y dejaba que mis manos se deslizasen por su rostro anhelando hallar en cada roce un rastro de esa esencia que lo hacía tan maravillosamente hermoso. Él me arrullaba entre los brazos y con un hilo de voz susurraba en mi oído una melodía que hicimos nuestra desde ese mismo instante. Envuelta en su fragancia,  mi voluntad se adormecía lentamente en la comisura de sus labios, mientras un torrente de sensaciones me recorría el cuerpo como una multitud de fueguecitos buscando su aposento.

Y se multiplicaron las miradas, las caricias y los besos.

Parecía inutil el intento de permanecer anclada a la realidad. Me hundía en un gozo sin fin...tan extenso como el amor que se escapaba de su mirada, tan ausente como si la misma nada nos hubiese acogido en su seno. Cada sutil caricia se transformó en una entrega sin final. Cada mirada me insuflaba una alegría tan vital como el aire que respiraba, tan llena como estaba de sentimientos, de  palabras que nunca había sido necesario pronunciar (aunque nos las repitiésemos hasta la saciedad). 

Y fue así como, cobijada en el hueco de su hombro, sumida en un instante etéreo, construimos un lugar distante en el que, muy despacio, derramé, silente, mi amor sobre sus manos.

 Isidro Ferrer. Ilustración del libro "Los Sueños de Helena" de Eduardo Galeano


miércoles, 7 de marzo de 2012

"La elegancia del erizo"

Ansío las estrellas
mas abocada estoy
a la pecera

"Aparentemente, de vez en cuando,  los adultos se toman el tiempo de sentarse a contemplar el desastre de sus vidas. Entonces se lamentan sin comprender y, como moscas, que chocan una y otra vez con el mismo cristal, se inquietan , sufren, se consumen, se afligen y se interrogan sobre el engranaje que los ha conducido allí donde no quieren ir. Los más inteligentes llegan a hacer de esto una religión: ¡Ah, la despreciable vacuidad de la existencia burguesa! Hay cínicos de esta índole que comparten la mesa con papá: "¿Que ha sido de nuestros sueños de juventud?" preguntan con aire desencantado y satisfecho. "Se han desvanecido y cuán perra es la vida..." Odio esta falsa lucidez de la edad madura. La verdad es que son como todos los demás: chiquillos que no entienden que les ha ocurrido y que van de duros cuando en realidad tienen ganas de llorar. 

... Y uno de estos días la vida nos sorprende parados en una esquina, contemplando las estrellas desde el fondo de la pecera... ¿Y quíen nos ha llevado ahí más que nosotros mismos?. ¿A donde se han ido nuestros sueños? ... Se nos olvida que los vamos abandonando en las esquinas de los días  vividos, perdidos en un segundo de nuestra existencia; y allí los dejamos, cubiertos de un sutil olvido fruto de la inconstancia, la pereza y la falta de coraje..."






sábado, 21 de enero de 2012

Demasiado tiempo


Un día dije amor...y abrí las puertas para que entrases en mi.
Un día dijiste secreto...y construí contigo una nube que habitar.
Un día dijimos prudencia...y coloqué sobre mi una losa que me ocultaba del mundo. 



Después dije dolor… y me fui de tu lado. 


Un día dijiste vuelve...y regresé a ti con los ojos cerrados y el corazón abierto de par en par.

Y fue ahí donde nació el silencio y las verdades a medias…porque un día dijiste miedo...y me fui sin irme, con el cuerpo presente y el alma sepultada en arena. 

Un día dije ¡basta! y caminé hacia delante, porque no es deseable volver a caminar por la senda que ya se ha pisado. 


¡Vaya! Cuanta vida en tan pocas líneas!


(música del blog de Sakkarah) :)

domingo, 15 de enero de 2012

Habitaciones separadas


Está solo. Para seguir camino 
se muestra despegado de las cosas. 
No lleva provisiones.

Cuando pasan los días 
y al final de la tarde piensa en lo sucedido, 
tan sólo le conmueve 
ese acierto imprevisto 
del que pudo vivir la propia vida 
en el seguro azar de su conciencia, 
así, naturalmente, sin deudas ni banderas.

Una vez dijo amor. 
Se poblaron sus labios de ceniza.

Dijo también mañana 
con los ojos negados al presente 
y sólo tuvo sombras que apretar en la mano, 
fantasmas como saldo, 
un camino de nubes.

Soledad, libertad, 
dos palabras que suelen apoyarse 
en los hombros heridos del viajero.

De todo se hace cargo, de nada se convence. 
Sus huellas tienen hoy la quemadura 
de los sueños vacíos.

No quiere renunciar. Para seguir camino 
acepta que la vida se refugie 
en una habitación que no es la suya. 
La luz se queda siempre detrás de una ventana. 
Al otro lado de la puerta 
suele escuchar los pasos de la noche.

Sabe que le resulta necesario 
aprender a vivir en otra edad, 
en otro amor, 
en otro tiempo.

Tiempo de habitaciones separadas

(Luis García Montero)

miércoles, 11 de enero de 2012

Donde todo lo puedo

Donde todo lo puedo
Donde no hay imposibles.

Parece que hace ya una eternidad que se escondió el día.

Y me entretengo pensándote. 

La memoria me trae los ecos de tu voz que susurra en mi oído, 
 tu sonrisa, que siempre me reconforta, 
la calidez de tus brazos,
y tu mirada...
que irradia luz cada vez que me miras. 

En mis recuerdos te busco. 
Y solo necesito cerrar los ojos para que llegues a mí.

¡¡Para que luego digan que no existen los milagros!!


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Cuando nadie me ve, quizá sale a la luz mi verdadero yo

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