Requiem polos montes galegos. (Fotografía de Román Novoas)
Rincón de las delicias
Porque hay cosas que son especiales...
Robaré versos entre las calles de este laberinto sin final...
Perdóname
por ir así buscándote
tan torpemente.
(Pedro Salinas)
.
Diminuto
…créeme, no es nada de lo que te imaginas, pero tienes que venir; he calcinado miles de veces las sábanas que cubren aquel viejo colchón y, sin embargo, todavía me abraza tu ausencia cada vez que duermo por debajo de las mantas...
para que encuentres el sendero de vuelta a mi vera
…Son solo palabras encadenadas,
Como grilletes de brillante hielo,
que se deshacen en mi boca.
Y después…
No hay nada más que el buen sabor
que dejas a este alma loca y perdida…
Que busca entre tus sombras
otras cosas en que pensar.
Entretener mi mirada,
y apagar la luz para adivinar lo que sientes.
(K.M).
.
Mientras tú existas,
mientras mi mirada te busque más allá de las colinas, mientras nada me llene el corazón, si no es tu imagen, y haya una remota posibilidad de que estés viva en algún sitio, iluminada por una luz cualquiera... Mientras yo presienta que eres y te llamas así, con ese nombre tuyo tan pequeño, seguiré como ahora, amada mía, transido de distancia, bajo ese amor que crece y no se muere, bajo ese amor que sigue y nunca acaba.
Vaya por delante que soy una neófita en esto de los rallyes, pero los que me conocen saben que, por naturaleza, soy curiosa con las cosas que me rodean; así que, cuando me propusieron asistir a uno, no me lo pensé (aunque confieso un momento de debilidad a eso de las 8 de la mañana cuando sonó el despertador... Uffff!! ¿Quién no?).
Llegamos al primer tramo a eso de las 9:30 A.M. (solo los organizadores y unos cuantos más estábamos ya dando vueltas por allí). El día amenazaba lluvia así que el paraguas se convirtió en compañero de viaje.
Fue curioso ver como poco a poco se desplegaba la emoción entre los asistentes (los “profesionales” se llevaron la caja de cervezas, la empanada y la silla plegable).
Lo único que realmente interesaba era ver como los coches iban al límite de sus posibilidades o las de sus pilotos, y conseguir la mejor de las posiciones posibles para ver la competición, aunque para eso hubiese que arriesgar un tanto la propia integridad (y de paso poner un poco de los nervios a los agentes de la Guardia Civil que vigilaba el tramo…).
...Olor a embrague
…Ruido de motores
….Gritos de ánimo
…Coches pegados con cinta americana
…Aficionados saltando a la carretera para ayudar a los pilotos
En medio del caos, los organizadores de la prueba (la Escudería Compostela), pusieron todo su empeño en que las cosas salieran bien. Ya llevaban a sus espaldas alguna noche de sueño casi inexistente y los cuerpos acusaban el cansancio, pero, seguramente, estaban intactas todas las ilusiones.
El día transcurrió sin excesivos contratiempos, y me llevé a casa una buena sensación y mucho cansancio. Para la próxima (espero volver) iré “armada” con la cámara fotográfica.
En esta ocasión os dejo un par de fotos de Pilotolo (en breve alguna más en la pág. Web de la Escudería)