...Que no te compren por menos de nada ...Que no te vendan amor sin espinas.

martes, 18 de agosto de 2009

Crónica de un día de agosto

Esta vez, nuestra excursión comenzaba con pasos inciertos. El objetivo era encontrar una aldea abandonada en el corazón de la Sierra del Candán: As Grovas. La hoja de ruta solo contaba con unas cuantas anotaciones en una página en blanco: identificaciones de carreteras y distancias kilométricas que nos servirían para orientarnos mínimamente.

Después de una primera y sorprendente sesión fotográfica a orillas del rio Lérez (un grupo de coquetas ranas se prestaron para posar ante nuestro objetivo), comenzó el recorrido por las carreteras comarcales del entorno y como no pudimos encontrar ni una sola indicación fiable, decidimos dejarnos ir y disfrutar del paisaje.

La ranita presumida

Encontramos a nuestra particular Sherpa en una aldea llamada Vilariño: Sin un solo gesto de duda o desconfianza en el rostro se encaramó, motu propio, a nuestro coche para ponernos en el camino correcto, mientras hacía oídos sordos a nuestras protestas (sabíamos que el camino de regreso a su casa sería largo y sin una sola sombra para resguardarse del aplastante calor). Le agradecimos vivamente su ayuda, por supuesto.

En los tres o cuatro kilómetros que duró el recorrido en su compañía, nos contó que As Grovas era un pueblo que había sido abandonado allá por los años 60 porque “vivir alí era un imposible”. “Esto era como o terceiro ou cuarto mundo… illados de todo. Cando había un enterro o cadaleito tiñan que ir de mán en mán por un camino longo e revirado ata chegar a parroquia”.

Ella nos guió

Siguiendo sus indicaciones, nos dejamos guiar por las “tarabelas” que coronaban la cima del Candán (aproximadamente a 1000 mts de altitud), hasta que, por fin, alcanzamos a ver la aldea abandonada.

Ante nosotros se presentaba una bajada tortuosa (con pendientes que estimamos hasta de casi el 20%), que sería imposible de recorrer en un vehículo que no fuese todoterreno.As Grovas, es un pueblo situado entre grandes riscos (por un lado “O Monte do Coco”, por el otro “O alto de San Bieito”), a una altura aproximada de 600 mts sobre el nivel del mar.

En la aldea no quedan más que los restos de 3 o 4 casas y un molino (hoy completamente absorbidos por la maleza)

Camino de acceso (mucha pendiente y piedras sueltas)

Una de las casas. La maleza cubría gran parte de la fachada.


En un lateral del asentamiento, descubrimos un embriagador paraje de ribera de rio, en el que los rayos del sol solo podían acercarse a la tierra filtrándose entre las espesas copas de los carballos, amieiros y bidueiros.

Ensimismados, recorrimos aquel solitario lugar, acompañados exclusivamente por el canto de los pájaros y el sonido del agua que discurría cristalina entre las rocas (bellamente tapizadas de musgo), y que, en un momento, se aposentaba maina en una poza que invitaba a sumergirse.

Perdimos un tanto la noción del tiempo, enfrascados en el paisaje y en las fotografías, tratando de inmortalizar, aunque solo fuese por aproximación, las sensaciones que se iban introduciendo en la retina; absorbiendo la vida y la paz que desprendía el lugar mientras el ocaso se acercaba (lo que inevitablemente marcaría el fin de nuestra excursión)






El regreso fue plácido y reconfortante, con una última parada en el alto del Candán para contemplar el paisaje.

Es un gusto perderse en la naturaleza…

y un placer si se hace en buena compañía (Como siempre…)




7 comentarios:

Meiguiña dijo...

Me gustado dejarme guiar por tus letras, por tus fotografias y de ese modo poder disfrutar de tu excursión.

Gracias Elen por compartirlo.

Biquiños

pilotolo dijo...

Bueno, tremenda esta descripción, sobran las fotografías, jajaja, me gustaría saber reflejar en ellas el sentimiento que pones cuándo escribes. Gracias por todo.

Marisa dijo...

Que pena de pueblos abandonados,
sobrecoge pensar que ha sido por
no disponer de los medios más elementales.
Unas fotografías preciosas.

Biquiños

Elen dijo...

Gracias Meiguiña. Siempre es un placer que me acompañes.
Besitos!!

Chesare...No digas eso joo!. Editaré este post y colgaré una de tus fotos, porque hablan más que las palabras.
Mil besotes!!

Lo cierto es que vivir allí debía de ser un infierno, Aún hoy Marisa el acceso es practicamente imposible.
Por cierto... a ver si cuelgo unas fotos de los molinos de O Folón y o Picón (que me dijo un pajarito que habías estado allí)
Besotes!!

Lasosita dijo...

Cuánto me ha gustado seguirte los pasos.
No tienes precio como
"cicerone"!

Bicos desde más cerca!

Lasosita dijo...

Te imagino tras la cámara de fotos, intentando captar esos instantes que pasan ante los ojos que sabe distinguirlos e inmortalizarlos.
Qué buena soy imaginando, casi pienso que te he visto alguna vez...

( Siempre me han dicho que tengo muchísima imaginación...)

Instántaneas maravillosas, Elen!

Un gran abrazo!!

Alatriste dijo...

Me gustan tus crónicas y tus fotografías. Ya veo que estás aprovechando bien el mes de agosto. Tú sí que sabes, amiga. Un besazo.

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