
…El tiempo justo para hacer la cama, darme una ducha rápida y salir corriendo detrás del autobús que, como casi todos los días, perdí.
(Hoy también se quedó dormida la peque y, como consecuencia, tuve que bajar en coche al centro).
…Ese fue el comienzo de un día, cuando menos, raro, raro, rarooo
08:30
Media horita para intentar aparcar
(… fpara, finalmente, acabar dejando el coche en el aparcamiento)
10:00
El ordenador se quedó out.
(siguiendo por supuesto la consagrada ley de Murphy: “Nunca guardes lo que estás haciendo. Así, cuando se cuelgue el ordenador, te aseguraras de haber estado trabajando en vano”. )
11:00
Visita al banco para recoger el duplicado de la tarjeta que he perdido hace unos días
(sin comentarios…)
11:15
Llamada desesperante a Clickair, que ha cambiado mi vuelo de las 14:30 a las 06:50.
(La cosa terminó conmigo en la agencia de viajes pidiendo auxilio a Elisa)
15:40
Mientras ponía el pie en la puerta de casa, recordé que me había dejado el coche en el centro.
("La costumbre de subir siempre en autobús", pensé. O_O.)
19:00
De regreso al aparcamiento, y después de haber pagado una cantidad más o menos sustancial, comprobé que las luces del coche habian quedado todo el día encendidas.
(Vuelta a casa en autobus porque la batería está frita.¡¡Upsss!!.)
20:15
Llamada de la agencia de viajes:
- “Elen, tardaran 1 semana en reintégrate el dinero.
- Por cierto, ¿Te acuerdas de que los nuevos billetes te iban a costar bastante menos?. Pues ahora ya no”.
(“Vaya, mi gozo en un pozo”)
21:30
Regresé al aparcamiento, acompañada de mi padre (que se pasó todo el camino con una sospechosa sonrisa en la cara) para conseguir llevarme a casa el cochecito de marras…
(¡¡Grrrrr!!)
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00:30
Procedo a poner fin a este agotador día. Véase el procedimiento:
- Apagar el móvil
- Un vasito de leche caliente (sin pasarse, que con la suerte que llevo hoy, seguro que me quemo la lengua)
- Enterrar la cabeza debajo de las mantas
- Centrarme bien en la cama (no vaya a ser que con todavía me toque caerme al suelo en mitad de la noche)
…Y perderme por unas largas horas en el mundo de los sueños, confiando en el refrán aquel que dice que no hay mal que por bien no venga.
P.D: Post it en la lámpara de la mesilla para acordarme mañana de que tengo que levantarme con el pie derecho…