...Que no te compren por menos de nada ...Que no te vendan amor sin espinas.

viernes, 17 de abril de 2009

Esperanza



Cuando nos toca  asistir a un funeral de una persona cercana, son muchas las cosas que nos replanteamos, y son también muchas las frases que oímos repetidas, una y otra vez, como incansables letanías que apenas tienen el poder de consolar. 

En estos días he asistido a un funeral. 

Me fui con el sabor de la muerte en los labios, pero también me traje conmigo una esperanza disimulada en el rostro. Me gusta creer que la muerte no siempre es pérdida… 

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María es una de esas personas que me ayudan a llevar las alforjas.  Entró en mi vida cuando yo tenía unos 7 años, y desde entonces ha estado siempre presente.  

Ella tuvo una hija, Elisa, 8 años menor que yo y a la quiero con locura, a pesar de que se lo digo menos a menudo de lo que debería.  Tuvimos una infancia común y, como todos los niños, hicimos una y mil travesuras, que ambas recordamos siempre con una sonrisa asomando a la comisura de los labios.

Hace unos meses supe que Elisa estaba embarazada, y eso me llenó de satisfacción…Sabía de sus ganas, que por fin se verían colmadas. María iba a ser abuela, y esa idea  se fue introduciendo poco a poco en su mente, compensándola de los malos momentos que la vida le fue dando.  

Cuando un día vi, en una esquina, aquella cuna de madera que, desde mediados de siglo pasado, fue dando cobijo a todos los niños de la familia, supe que era verdad… que una nueva vida vendría a alegrarnos a todos.  Fue emocionante volver a  ver aquel pequeño “berce”, en el que, entre otros, dormí yo, Elisa…mi hija… y ahora esperaba para ser puesto a punto y acunar a  una nueva generación.

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Todas estas cosas ocupaban mi mente, mientras acompañaba a María (ese día, la que se iba  era su madre).  Yo intentaba, quizá en vano, transmitirle calor con mi abrazo. Nada podría decir que sirviese de consuelo pero, aún así, lo intenté: 

-   ¿Sabes?. Una parte de ti se va, pero otra viene a sustituirla. Una pequeña vida está en camino.  Es como si algo de tu madre se desprendiese para posarse en el  pequeño vientre de Elisa, donde  fluye la vida que un día germinó en el  suyo. Hoy, generosamente, le entrega su último regalo: Su lugar entre nosotros.                

 Por primera vez María esbozó una sonrisa, y su cuerpo se pegó al mío. 

Me fui de allí con ese pequeño germen de esperanza enraizado en el pecho.  
…Y, es que, a veces,  la muerte se amalgama con la vida de un modo casi poético.



Uno de mis temas preferidos de Kamelot. Un canto a la vida.... 
Aquí la traducción (repetido, siii... pero es que todavía me estremece cada vez que lo es escucho)

16 comentarios:

Runas dijo...

Sin duda alguna tus palabras han debido de ser un balsamo con el que mitigar el dolor por la muerte de su madre, no hay mejor forma de dar consuelo. Un beso

Sir Bran dijo...

Siempre hay despedidas de personas que nos importan, y a la vez llegan otras a estos mundo que nos hacen sentir esperanza.
Gracias por recordarnos que estamos un breve tiempo en estos lares, y que más vale vivir y alegrarse de los nacimientos.
Me encantan tus visitas.
Besiños

Marisa dijo...

El sabor amargo de la muerte.
Se nos manifiesta una y otra vez
como un mazazo que tarda en cicatrizar. En este caso cabe la
esperanza de una nueva vida que dulcificará la herida de tu amiga.

Un biquiño.

Elen dijo...

No sé muy bien si existe algo que pueda mitigar el dolor de haber perdido a una madre, pero la esperanza está en la nueva vida que llega.

Un besito, Runas

Elen dijo...

Si en esta vida hay algo completamente definitivo, eso es la muerte, pero cuando detrás llega una vida nuevecita...al menos hay esperanza.
Besitos, Marisa

Elen dijo...

Claro, Sir Bran, más vale vivir el presente con toda la intensidad que podamos. Siempre preferible a quedarnos con un pie en el pasado.
A mi también me gustan tus visitas, y me encanta visitarte.
Besiños

Lasosita dijo...

Esas letanías... interminables, que siento, como tú repetidas, sin poder ninguno de consuelo.

Perder a una madre es un duro golpe, lo sé. Pierdes palabras que jamás has dicho demasiado, gestos que interpretas de otra forma, lamentas tiempos perdidos y raíces que creías seguras y arraigadas.
Te descubres diferente, primero con un gran peso... después con algo más liviano pero nunca tenue.

La esperanza por el principio que llega, muy conmovedora y sí con el poder de consolar, de atenuar, de cicatrizar.

Sé que tú, se lo sabrás recordar con una sonrisa...!!

Bicos, bicos, bicos!

merce dijo...

Esas certezas de la vida, que acompañan...se repiten, una y otra vez, y siempre sorprenden.
Muerte y vida como una dulce danza del universo, dificil de comprender.
Nadie nos prepara para esto, y quizá sea lo mas real, lo mas importante.
Acompañar en el nacer y en el morir, con amor incondicional.

Un beso Elen.

Alatriste dijo...

Le tengo mucho miedo a la muerte. Así que mejor me quedo con la esperanza, con el deseo de que no sea el final. Un besazo niña y te acompaño en el sentimiento.

Elen dijo...

Un mimo para tí,Susi, grandote, grandote.
Por suerte mi madre todavía está conmigo, y a los mios...espero que los consuele la nueva vida que llega.
Gracias por estar siempre.
Muacckkk

Elen dijo...

Siempre Merce... Lo más importante en la vida es saber que tienes alguien a tú lado que te quiere. Con eso se supera casi todo.
Un besote grande

Elen dijo...

Yo también me quedo con la esperanza Capitán... ¡¡Que sería de nosotros sin ella!!
Besotes a ti también, y muchas gracias .

Meiguiña dijo...

Gente que viene y gente que se va.

Darle la despedida a un ser querido es sentir como el corazón se te hace añicos, un inmenso dolor.

Otros vendrán pero nunca seran capaces de ocupar el espacio dejado por ese ser querido que se fue.

Biquiños

Elen dijo...

Gracias Meiguiña, por tus amables palabras. Es cierto que quien se va es insustituible en nuestros corazones, pero siempre nos queda la esperanza de que alguien nuevo llega.

Un saludito y bienvenida!!.

pasajera dijo...

me gustó mucho leer este texto, como lo cuentas, pese a la triste situación… me has dejado ese germen de esperanza a mi tb, por que yo lo he pensado así muchas veces, tal vez, dándote la razón “… la muerte se amalgama con la vida de un modo casi poético”

Elen dijo...

Gracias Pasajera, en primer lugar por tu visita, y en segundo lugar por tu hermoso comentario.
Me alegro de que un germen de esperanza haya arraigado en tí.
Un beso. Te visitaré

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