
Construyo y deconstruyo todos los días.
Guiada por la prisa moldeo gigantes. A veces uso arcilla en lugar de mármol y, en la mayoría de los casos, no se sostienen por su propio pie.
Observo desde la distancia y moldeo la figura, como hizo Miguel Ángel cuando creó su David. Poco a poco voy labrando retazos. Eliminando lo que no debe estar ahí. La pieza va tomando forma: a veces sutil y armoniosa; otras informe y fea.
Cuando el resultado es bueno, por pequeña que sea la obra, pasa a formar parte de mi inestimable colección de tesoros. Son los que me van cimentando, limpios de polvo y paja, compactándose día a día.
Construyo y desconstruyo.
Y en el camino, lo que seré mañana no se parece a lo que fui ayer. Siempre en renovación. Siempre viva…
- Tu sonrisa calma mi angustia.
- Haberte encontrado en mi camino ha sido una alegría.
- Cada día me siento más orgulloso de ser tu amigo.
- Siempre sabes escucharme.
- Gracias por estar ahí.