
lunes, 29 de diciembre de 2008
Regala tus palabras...

martes, 23 de diciembre de 2008
La cara y la cruz.

- Navidad:
- …Paz, amor, abrazos, sonrisas, caridad, buenos deseos y mejores obras.
- …. abrigos raidos, miseria y fría soledad.
- …Reencuentros familiares, ansiados abrazos y emotivas lágrimas de fraternidad.
- …Añoranza, dolor profundo por los que ya no están o nunca han llegado a ser.
- …Regalos bajo el árbol, turrones y mazapanes, amigos invisibles, mensajes telefónicos. Afanes comerciales, en definitiva.
- …Niños sin juguetes, sueños rotos y sonrisas tullidas por la miseria.
- NAVIDAD
- La palabra pierde su sentido y sentimiento de tanto desgastarla con la tarjeta de crédito. Las sonrisas son mas opacas y las ilusiones exclusivamente comerciales. En ocasiones, la forzada alegría nace en la mirada de nuestras madres y las ilusiones de nuestros hijos.
- Sin embargo, también es Navidad:
- Cada uno de los días del año, sin distinción de estación.
- Cuando te sientas frente a tu amigo, y te pierdes en sus palabras..
- Cuando abrazas a tu madre, a tu padre, a tu hijo, como si la oportunidad fuese a derretirse entre los dedos.
- Cuando arrimas el hombro sin que te lo pidan, ofreces una mirada amable al que te antecede en la cola del paro o adivinas el sufrimiento en los ojos de los tuyos.
- Navidad es también la felicidad de perderse en una mirada… “Hoy he sido egoísta. Te he llamado porque te necesitaba y me has reconfortado” u ofrecer un plato de sopa al que acude acuchillado por el frio, con la mirada baja y las manos temblorosas, no se sabe si de puro frio o de orgullo herido.
- En realidad, no sé si lo que nos venden es Navidad. No me gustan las pompas y los abalorios, los colores desbocados e imposibles, las luces, ni los villancicos que han perdido su contenido. Quiero vivir la paz, el amor, los abrazos, los buenos deseos y los mejores hechos, un 25 de abril: cuando tu sonrisa se cruce con la mía, cuando mi mano se pose en tu hombro, cuando te sonría por la calle o un niño se ofrezca al abuelo para afirmarlo en su paso. Cuando tus lagrimas caigan en mis manos y sepas que están seguras. Cuando saques de tu saquito una sonrisa para ofrecérmela porque las mías hayan renunciado a existir.
- En definitiva, y como decía Dickens, “Honraré la Navidad en mi corazón y procuraré conservarla durante todo el año”.
Música... música.... música...
jueves, 18 de diciembre de 2008
Orgullo de madre.
- Ayer recibí una lección vital, que creo que no olvidaré nunca. Lloré, para que negarlo.
- A veces como madre tengo muchas dudas: ¿Lo estaré haciendo bien?. ¿Estaré educando a mi hija con los valores adecuados?. ¿Soy demasiado dura?.
- No es ningún secreto que, para los que somos padres, nuestros hijos ocupan el centro de nuestro universo. Hay otro mundo en la periferia, claro está, pero el epicentro de nuestras emociones está depositado en la persona de nuestros hijos. Los vemos crecer y formarse.
- Y somos un mar de dudas. Nadie nos ha dado un libro de instrucciones cuando nacieron. Simplemente nos pusieron un ser indefenso en las manos y nos dijeron: -“Aquí está tu hijo, será responsabilidad tuya hasta el día en que pueda valerse por sí mismo”. Es el culmen de la felicidad. Pero también una fuente de incertidumbres y preocupaciones continuas.
- Cuando te caes, eres consciente de que arrastras a tu hijo en tu caída. Cuando tu pareja se rompe, eres absoluta y dolorosamente consciente de que el peor parado va a ser tu hijo. Entonces te empeñas con uñas y dientes para protegerlo de todo mal. Darías hasta tu vida por librarlo de las piedras del camino. Pero no es habitual poder hacerlo. A cada uno le toca aguantar el palo de su vela y, a veces, pesa demasiado.
- Como padres, nos vemos en la disyuntiva de decidir ser amigos de nuestros hijos o simplemente sus padres, pero si decidimos ser amigos… ya no hay cabida para un padre o una madre que educa y probablemente nuestros hijos se quedaran huérfanos. Por eso yo he decidido ser madre, con todos los pros y los contras que eso conlleva. Ser dura cuando toca serlo. Ser su hombro para llorar cuando se tercia, ser el oído atento a sus problemas (cuando con suerte se dignan a compartirlos contigo). Pero durante todo este tiempo dudas, y sigues dudando. Es una constante en tu vida…y una gran responsabilidad educar a un hijo.
- Cuando llegan los problemas la primera reacción es el enfado. Y entonces somos conscientes de hasta dónde llega nuestro poder con nuestros hijos. Nos miran, agachan la cabeza avergonzados… y lloran. Cada una de esas lágrimas es como un puñal en nuestro corazón que termina de partirse en dos cuando miras a los ojos de tu retoño y, en medio de las lágrimas, ves que, a pesar de todo, te mira con amor…. Si esa mirada se acompaña con palabras sensatas, más propias de un adulto que de un niño, entonces ya no sabes que decir ni que hacer. Te paras y reflexionas, y acabas dándote cuenta de que todo el mundo se equivoca alguna vez en la vida y tu hijo no va a ser la excepción.
- Te miras en sus ojos y a tú vez, reconoces tus culpas. No sé si es valentía o cobardía, pero me inclino a pensar que es un acto de lealtad. Esa personita que tienes enfrente, merece saber que la persona que la educa y corrige tampoco es perfecta pero que, a su vez, también sabe pedir perdón. No sé si es o no el mejor método pedagógico, pero a mí, como persona y madre, me compensa. Quizá por eso recibo a cambio comprensión (me duele pensar que puede que incluso más que la que yo doy).
- Entonces le hablas de la vida y de las personas que le rodean. Sus ojos se van abriendo y por fin comprenden muchas cosas, de las que estábamos convencidos que no era necesario que tuviesen conocimiento. Pero sí, porque en el fondo se trata de formarlos, de hacerlos fuertes ante las adversidades y de mostrarles el camino para que disfruten al máximo de sus alegrías y los privilegios que tienen.
- En esos momentos compartidos aprendes, junto a tu hijo, una lección vital. Ellos se hacen más conscientes y responsables y a van abriendo los ojos a la vida y tú… Tú comienzas a verlos con otros ojos.
- Es cierto que, con suerte, te reconoces en sus palabras y sientes la temerosa satisfacción de un trabajo bien hecho, pero también ves los frutos de lo que has sembrado: Estás educando a una “persona”, no a ser cualquiera que vaga por la vida sin pena ni gloria, sino a una persona de verdad, de las que tienen valores y los cultivan. Entonces te das cuenta de que, aunque seas el arquitecto de sus cimientos y le ayudes a crecer, el mayor y más duro trabajo lo realizan ellos. Siempre bajo nuestra atenta y protectora mirada, por supuesto.
- Quizá por eso duele cuando advertimos que también nosotros nos hemos equivocado y que solo somos capaces de ver la rosa cuando nos pinchamos con la espina.
- Una sola frase resume toda mi satisfacción como madre: - “Eres la mejor madre que se puede tener”. Desde mi lado creo no merecerlo pero, desde luego, me esforzaré en intentarlo.
miércoles, 17 de diciembre de 2008
de la vida y otros retazos
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Arena en los ojos
Pues si esto era la vida, si esta brecha
en mitad de la muerte era la vida,
si este escozor relámpago en los ojos,
si este sol en la boca,
si este soplo de brisa en la garganta,
si estas tremendas ganas de subirse a los árboles
eran la vida, entonces
no había para tanto.
¿Para qué tanto escándalo,
tanto fruto prohibido,
tanta miel en los labios? ¿Para qué
el equipaje lleno hasta los bordes,
los domingos sin rastro, las miradas
de odio, el desaliento, los puñales,
los embustes, la bruma, los paraguas?
¿Por qué no me avisaron de que nada
era tan importante? ¿Para qué tanto miedo
al álgebra, a la luna, tanto amor asustado,
tanto dolor cargado a las espaldas?
Pues si esto era la vida,
¿por qué nadie me dijo que con vivir bastaba?
Avaricia
Codicia ilimitada de tu roce perpetuo.
Afán de poseer tu suavidad de almohada,
la friega de tus manos, las luces de tu escote;
avaricia de ti, deseo amarillento
de circundar tu abrazo a mis espaldas
y encerrar en mi cuerpo –tan lógico, tan claro–
la amable oscuridad de tu misterio.
(Julio Rodríguez)
domingo, 14 de diciembre de 2008
For my mother (By Roh)
Bueno… quiero dedicarle este video a mi madre. Se lo enseñe y, al parecer, le gustó, porque se rió....yo diría que mucho!! jeje. No es gran cosa, solo una pollita cantando y sobre todo desafinando
Pues… no sé qué decir, que es mi madre… y la quiero mucho y aunque a veces m eche la bronca, tengo k admitirlo…la quiero (jeje)
Así que creo que lo voy a dejar por aquí… solo decirte:
mama que tQ*.
* *
* * *
* *
* *
*
TQMOGOLLÓN
DE IRENIKA_RO MAS CONOCIDA COMO Roh!*
(Traducción.....es queeee…. ¡¡Creo que no se entiende muxxo… jeje)
Ser o parecer quien te imaginas
No me puede hacer la dueña de tu vida
Si no me miras.
Pero tú en mis sueños siempre has de estar
Como una luz que me ilumina
Y al despertar quiero volverlo a intentar
sábado, 13 de diciembre de 2008
Anthem
Cántame una canción para separar el océano
y de esta manera pasar otra página.
Rezo para entender lo que está sucediendo
viernes, 12 de diciembre de 2008
Curriculo Vital y aspiraciones de Gloria

- Gloria se sentó frente a su ordenador. Se había propuesto una difícil misión: Elaborar su curriculum de aspiraciones
- No estaba loca…No!!. En él se desnudaría. Mostraría sus virtudes y sus defectos. Rasgaría la máscara que usaba siempre para mostrar todo lo que había detrás. Sabía que era una empresa temeraria, más propia de un necio que de la persona racional que se jactaba de ser. Pero lo cierto es que estaba cansada: de fingir indiferencia, de tener que contenerse y de temer que sus palabras fuesen malinterpretadas.
- Siempre le habían dicho que lo mejor era no mostrarse y esconderse tras un velo, que la receta para captar la atención de alguien era mostrar un poco de indiferencia (por eso de que siempre nos gusta lo que no tenemos fácil de conseguir). Y así había sido hasta ahora. Se había revestido con su dura coraza y se había estudiado la lección. Sus esfuerzos le costaba, la verdad. Vivió durante un tiempo en una noria. Subía y bajaba al ritmo de sus sentimientos ocultos. Solo sus amigos más allegados sabían de estos vaivenes, pero ella se cuidaba mucho de mostrarse en público tal cual era. Devolvía hermetismo con hermetismo, una sonrisa con otra... Ya no sabía cuando sentir y cuando no. Se había perdido en el camino, pero seguía empeñada en no mostrase, en ser dura a toda costa.
- Lo malo de esto es que pueden descubrirte. Y Gloria se sintió desnuda ante unos ojos que la miraban con ironía mientras ella recitaba la letanía aprendida. Aquellos ojos la atravesaron y, en un instante, llegaron al fondo de la cuestión. Aquella mirada le dijo: “- Tú no eres la que vendes, sino otra muy distinta, dispuesta a abrir la puerta si alguien te da la oportunidad”. Quizá ella en ese momento estaba con la guardia baja porque, por primera vez, desde ya no recordaba cuando, sentía que esos ojos que la miraban provocaban en ella una extraña reacción. Hacía tiempo que no sentía resquebrajarse la coraza (las cicatrices de sus heridas habían sellado las grietas). Pero esa vez Gloria no sentía la necesidad de ocultarse, sino todo lo contrario. Quería mostrarse, aunque fuese entremezclada con unas palabras que ya no sentía tan suyas y con esa dureza que la había salvado en otras ocasiones. Esta vez había comprendido que algo hermoso se había cruzado en su vida, y no dejaría que se fuese sin al menos haberlo intentado. Solo la arredraría una negativa, pero deseaba, simplemente, poder tener la oportunidad de conocer y darse a conocer.
- Por eso, llegó a la conclusión de que necesitaba un curriculum de aspiraciones, porque ya no deseaba ocultarse tras su velo. Se había ocultado demasiado a lo largo de su vida, incluso a sí misma y ya no quería sentir miedo. Creía en las personas (siempre lo había hecho, pero a veces se le olvidaba) y en la capacidad que estas tienen para ser sinceras, primero consigo mismas y luego con los demás.
- Simplemente quería poder expresar lo que pensaba con palabras claras y transparentes y que llegasen a otros oídos tal y como ella las pronunciaba; así de claras y sencillas. Sin dobles sentidos, sin falsas interpretaciones, sin malos entendidos, sin silencios, sin medias verdades…
- A medida que iba avanzando, Gloria alcanzó a ver las dificultades de su loca empresa. Nunca creyó en imposibles, ni en prisas. “Cada cosa tiene su tiempo, y el tiempo lo pone todo en su lugar”. Pero una cosa tenía clara: Ya no le satisfacía el juego del escondite, tampoco el del sí, pero no. Había crecido. Era consciente de que quizá tuviese que seguir ocultándose pero ahora, precisamente ahora, no deseaba hacerlo.
- Era un deseo sencillo, o al menos Gloria lo creía así. Por eso le parecía increíble que fuese tan difícil conseguirlo. Solo se trataba de no fingir, de mostrarse de verdad, de no perder el tiempo con algo que la llevaría (bajo su coraza) por el pedregoso camino de la decepción. Solo quería ver y dejarse ver, sin miedos y sin condiciones.
- Quizá, y solo quizá, la próxima vez que conociese a alguien le pudiese entregar su curriculum y decirle
- - “Esta soy yo. Me encantaría tener la oportunidad de conocerte”.
- Y en esa parte estaba lo temerario de la cuestión. Sabía que muchas de esas personas se sentirían intimidadas por su franqueza y no se atreverían a ir más allá.
- Pero quizá, en algún momento, se encontrase con alguien que agradeciese su esfuerzo.
jueves, 11 de diciembre de 2008
El grito

- Esta tarde, sentada en una acogedora y agradable cafetería me dispuse a liberar mi rabia.
- Comencé a escribir y describir a la persona que había compartido mi vida durante 13 años y a quien yo creía haber perdonado todo el daño que un día me hizo. Pero de mi bolígrafo comenzó a salir bilis concentrada. No alcanzaba a escribir todas las ideas que, amontonadas, acudían a mi cabeza. Rellené seis páginas de mi libreta en un grito mudo que resonó durante un buen rato. Esas ideas habían estado siempre ahí, pero supongo que en un intento de autoprotección, nunca las había unificado.
- Es extraño el mecanismo que nos funciona (al menos a mí) cuando algo nos daña de verdad. Ponemos unas y mil excusa a los que nos importan para proteger la intimidad de nuestra amargura y nuestra desdicha, sin pensar que esas excusas pueden dañar a nuestros seres queridos, aparte de nosotros mismos. Pero nos protegemos pensando que estamos haciendo lo más conveniente. (Es increíble la de veces que he excusado una conducta inexcusable). Y lo peor es que lo hacemos por vergüenza a reconocer que nos equivocamos y no acertamos a deshacer el entuerto. Tal vez sea también un modo de no ver el conjunto, ya que solo nos preocupamos de esquivar la bola inmediata sin darnos tiempo a razonar nada más. Tampoco lo queremos. Eso es lo malo. Nos hace daño enfrentarnos a nuestra situación. No queremos o no podemos verla. Instinto de supervivencia, supongo. Pero lo cierto es que nos vamos dañando, de un modo a veces irremediable. Aunque somos conscientes de ello nos dejamos ir. Ya nada importa y la vida pierde brillo.
- Pero, con suerte, en algún momento algo en nuestra mente provoca ese ansiado “clic” que nos hace ver las cosas con claridad. Entonces, si conseguimos reunir la suficiente fuerza, le plantamos cara al asunto y al fin conseguimos ver un poco de luz.
- Pero, desgraciadamente, el daño no termina ahí. Todavía la herida sangra y aún nos queda por delante el largo proceso de curarla (que no es empresa baladí). Entonces pensamos: Tenemos que perdonar, porque no vale de nada acumular el rencor contra alguien que nos ha hecho daño. Y lo intentamos con todas nuestras fuerzas. Recuperamos el aliento y, poco a poco, la vida va cambiando de color. Al principio puede resultar duro, sobre todo si uno se empeña en recordar lo que quedaba de bueno y cree haber perdido, y llega un momento en que pensamos que ya hemos curado la herida. Todavía queda cicatriz, pero sabemos que esa no se irá nunca.
- Aunque la vida se empeña en hacer que nos enfrentemos una y otra vez con nuestras amarguras. Caemos una vez y nos levantamos otra, más o menos sombríos… depende de la caída.
- Pero esta tarde, sentada en una cafetería, he decidido soltar mi último grito liberador. Y ese grito y esas palabras, me demostraron que todavía no había olvidado, y que tal vez no fuese capaz de hacerlo nunca. Pero, y esto me resulta increíble, también comprendí que no me importa no olvidar. Que a veces es necesario no hacerlo. ¿Duro?. Puede ser, pero también razonable. Quiero guardar esa bilis en un frasquito para, de vez en cuando, poder recordarme que no quiero sufrir otra vez el mismo daño.
- Todos acumulamos heridas que van dejando cicatrices, pero algunas marcan nuestro futuro, y olvidarnos de que existen es francamente difícil y a veces, hasta peligroso.
- Aunque, como soy asquerosamente positiva (eso nunca me lo pudo arrebatar nadie), también he comprendido que estoy en paz conmigo misma. ¡¡Y que liberador es sentirse así!!
- Por eso… dejadme que suelte un último grito:
- ¡¡¡¡SAYONARA BABYYYY!!!
Discover Kamelot!
martes, 9 de diciembre de 2008
... na Sala Nasa.
martes, 2 de diciembre de 2008
domingo, 30 de noviembre de 2008
domingo, 23 de noviembre de 2008
sábado, 22 de noviembre de 2008
Caetano Veloso
martes, 18 de noviembre de 2008
Personas y personitas
- ¿Qué tienen de especial algunas personas, que cuando pisan nuestro suelo dejan una huella imborrable?
- Es una pregunta que me he hecho muchas veces pero a la que no consigo encontrar una respuesta satisfactoria.
- Quizá la explicación más cercana a la verdad es que todas ellas vienen a rellenar un hueco que por algún motivo está vacío.
- Algunas de estas personas estuvieron en nuestro pasado:
- ...Aquellas amigas de la infancia que nos acompañaban en las más traviesas travesuras... Son días que no han de volver y amigas que se han quedado en la niñez. Hoy, al encontranos con ellas sentimos, con una cierta pena, que ya solo quedan en común los recuerdos...¡Pero qué hermosos son!..
- ...Aquel primer novio que siempre tendrá un huequecito, por muy pequeñito que este sea.
- ...Aquellas compañeras de internado, que se pasaban con nosotros horas y horas. No las recuerdamos a todas, pero algunas tienen lugar propio en nosotros.
- Algunas personas nos arañaron el alma pero, por suerte, solo queda una cicatriz. Otras ,dejan una herida tan grande que de vez en cuando todavía duele. A estas procuramos olvidarlas y, sobre todo, perdonarlas. ¿Qué sería de nosotros si acumulásemos odio tras odio? *
- *No se puede vivir con tanto veneno.
- No se puede dedicar el alma
- a acumular intentos.
- Pesa más la rabia que el cemento
- Por eso, a los que nos hicieron daño, es mejor no dedicarles muchos pensamientos ni esfuerzos, aunque también de ellos aprendemos: A ser precavidos y a forjar el espíritu a fuego y martillo.
- Las personas realmente importantes son las que aportan LUZ a la vida
- Algunas brillan en la distancia, porque estuvieron en nuestras vidas y se han ido, pero en el corazón todavía queda el calor que han dejado. A veces nos sorprendemos recordándolas y dándoles las gracias por lo que han hecho por nosotros.
- ...Otras están en el presente:
- (Hay unas cuantas lucecitas en mi corazón, y por ello me considero afortunada)
- Los hijos, que son la luz más grande de todas, la que más brilla y a la que más alimentamos, para que ellos también tengan su propio brillo.
- Algunas personas están lejos, pero solo hay que levantar el teléfono para sentirlas. Son las que nos apoyan incondicionalmente y nos quieren como somos, con nuestras virtudes y defectos.
- Otras, están muy cerca, y son nuestro apoyo y nuestra guía. El pañuelo de lágrimas cuando necesitamos llorar, la sonrisa cuando las nuestras se han gastado, la alegría en las fiestas y en el corazón. La mano amiga, al fin y al cabo.
- Hay personas que estarán en el futuro:
- Algunas las vemos nitidamente, otras todavía no; pero, aún así, la esperanza de encontrarlas nos da fuerzas para no perder la fe en nosotros mismos y en la vida...para seguir caminando.... PORQUE SÍ....Seguro que nos sorprenden cuando lleguen y, como todas estas personas, dejarán su poso.... Pero hemos de saber que, un día vendrán y, cuando estén ahí, quizá no sean fácilmente reconocibles, o quizá no nos entreguen lo que nosotros queremos, pero si esperamos, veremos cómo recorren a nuestro lado el camino y de ellos aprenderemos...y una nueva luz iluminará un poquito más nuestro interior, haciendonos más ricos sy más sabios.
-
- Supongo que, como siempre, prefiero ver lo que tiene de positivo el oscuro y sórdido mundo en el que nos movemos. Solo así consigo mantenerme en pie y poner siempre la cara por delante, aunque signifique llevarme bofetadas hasta en el carnet de identidad.
- (Elen)
Pablo Milanés
Sigo con un pequeño repasito de las que a mi me llegan.
Este es un poema de Nicolás Guillén que versiona Pablo Milanés
se me adentra usted sonriendo,
como si fuera la primavera !
¡Yo, muriendo!
Y de que modo sutil
me derramo en la camisa
todas las flores de abril
¿Quién le dijo que yo era
risa siempre, nunca llanto,
como si fuera
la primavera?
¡No soy tanto!
En cambio, ¡Qué espiritual
que usted me brinde una rosa
de su rosal principal!
De que callada manera
se me adentra usted sonriendo,
como si fuera la primavera
¡Yo, muriendo!
lunes, 17 de noviembre de 2008
Porque el mundo es injusto...
Porque siempre hubo clases y yo
soy el hombre invisible
que una noche soñó un imposible
parecido al amor.
Porque el mundo es injusto, chaval,
pero si me provocan
yo también sé jugarme la boca,
yo también sé besar.
viernes, 14 de noviembre de 2008
Nada es lo mismo

Olvidemos
el llanto
y empecemos de nuevo,
con paciencia,
observando a las cosas
hasta hallar la menuda diferencia
que las separa
de su entidad de ayer
y que define
el transcurso del tiempo y su eficacia.
¿A qué llorar por el caído
fruto,
por el fracaso
de ese deseo hondo,
compacto como un grano de simiente?
No es bueno repetir lo que está dicho.
Después de haber hablado,
de haber vertido lágrimas,
silencio y sonreíd:
Nada es lo mismo.
Habrá palabras nuevas para la nueva historia
y es preciso encontrarlas antes de que sea tarde.
(Ángel González)